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Vivir desde el Agradecimiento

Sirva para agradecer lo vivido.

A veces tengo la sensación de que no somos conscientes cuando decimos ‘Gracias’ a otra persona, por lo que nos dice, nos da, o nos aporta… No somos conscientes del bien que nos está regalando, del enorme regalo que nos esta aportando.

Es verdad que la palabra ‘Gracias’ se utiliza y se debe utilizar, por ejemplo, cuando alguien te deja pasar delante, cuando te recogen una cosa que ha caído de tus manos, cuando alguien te recuerda algo que olvidaste, cuando alguien te cede su posición de favor ….pero dar las ‘Gracias’, verbalizar simplemente la palabra ‘Gracias’ es diferente a vivir desde el Agradecimiento.

Sentirse afortunado. Esa es la clave para vivir desde el agradecimiento. Sentirse afortunado por caer en la cuenta de tanto bien recibido. Sentirse afortunado de que las cosas que voy viviendo, las personas que voy conociendo, las ocasiones que surgen en mi día a día no son fruto de mi decisión, de mi voluntad o de mi capacidad estratégica, sino que es un gracia que recibo, un regalo que acojo, un detalle que se me da.

Vivir agradecido significa que eres consciente de que tu sólo, por tus propios méritos, con tu esfuerzo personal, no habrías disfrutado, ni conocido, ni aprendido, ni vivido tantas cosas como lo has estado haciendo hasta ahora. Vivir agradecido es vivir dando gracias por el regalo que cada día nos ofrece de poder encontrarnos con una página en blanco para escribir aquello que queramos, desde lo que somos, desde donde estamos, sin juicios, sin culpas, sin reproches.

Por eso vivir desde el agradecimiento sólo puede ir acompañado de una sonrisa, de una sensación de felicidad constante, de una gran consolación.

Vivir agradecido es ponernos en el lugar del receptor y no del emisor para dar sentido a las cosas que nos pasan. Vivir agradecido es ponernos en el lugar del receptor y no del emisor para caer en la cuenta de que sin ese don nada de lo que ahora tenemos (incluso la vida) habría sido posible.

Vivir desde el agradecimiento es mirar las cosas con la perspectiva de la temporalidad. En nuestro camino vital, coincidimos con aquello que nos es regalado y luego se queda, se va, o desaparece….pero somos conscientes de que debemos dar gracias por ese regalo que nos fue dado.

Vivir desde el agradecimiento es vivir desde el recuerdo y no desde el olvido, es vivir desde el compromiso y no desde la indiferencia, es vivir desde el cuidado no desde la dejadez, es vivir desde la felicidad no desde la tristeza.

No sólo consiste en dar las gracias, se trata de vivir agradecido.

‘Los Protocolarios’

Sirva para conocer, disfrutar y apreciar la vida de ‘Los Protocolarios’.

Hace unos años nació en Valencia un grupo que se hacen llamar ‘Los Protocolarios’. Jóvenes que viven su treintena en plenitud, sin miedo, sin vergüenza, sin límites.

Trabajan en diferentes campos sociales, viajan constantemente por el mundo, estudian para aprender y así poder innovar, disfrutan de los placeres que les ofrece la vida y construyen proyectos laborales y vitales que les permiten conocer dónde están sus límites para así poder superarlos.

‘Los Protocolarios’ se criaron en el mismo contexto. Compartieron tiempo en sus obligaciones y también aficiones. Los vínculos que les unen van más allá de un aula o un barrio. Sentimientos compartidos que tejen ilusiones, aumentan esperanzas y reducen incertidumbres. ‘Los Protocolarios’ son amigos en el más amplio sentido de la palabra y por ello reunen las cuatro grandes verdades de la amistad: Benevolencia, Beneficiencia, Benefidencia, Benedicencia.

La formación siempre ha sido una constante en sus vidas. Crecer en conocimiento para poder servir de manera completa. La innovación cubre todas sus acciones y es por ello que el mundo se reduce y los horizontes se amplían. Los límites los marcan sus sueños, las aspiraciones son su motivación. Encontrar una dificultad es motivo suficiente para juntarse y buscar la manera de poder superarla.

La vida va pasando por ‘Los Protocalarios’. Quizá los puedan identificar en su ciudad de origen, Valencia,o en cualquier parte del Planeta, pero siempre con unas características muy determinadas;  tienen una sonrisa en sus rostros ­muestra de la felicidad que les empapa al tener la posibilidad de sentirse vivo en este mundo; también los podréis identificar por sus conversaciones agradables, muestra de ­las ganas de aprender, conocer y disfrutar que hacen que este grupo de amigos no se detenga a la hora de entablar una conversación con uno u otro; otro rasgo identitario son las ganas de disfrutar de las oportunidades que se les presentan; tanto en una simple cata de vinos en el Barrio de Ruzafa,un paseo por las impresionantes aguas de Bahía Halong en Vietnam, recorrer las inmensas llanuras de nieve en cualquier lugar de Islandia,Letonia o Estonia, disfrutando de las paradisíacas aguas de Formentera, las rutas en bici de Croacia, cualquier Festival en alguna parte de España o una incursión en el Barrio del Carmen para disfrutar de una buena cena acompañada de un digestivo que conecta esperanzas y proyecta deseos.

El Futuro no es un muro para ‘Los Protocolarios’ sino una gran página en blanco que ofrece oportunidad para escribir historias, ampliar familias y cumplir sueños.

Tuve la suerte de conocerlos, de convivir con ellos, de aprender de su mirada limpia y amplia, de su sonrisa ruidosa y acogedora, de sus ideas liberales y liberadas, de sus silencios tranquilos y fraternos, de sus cuidados cercanos y fieles.

Si tienen ocasión de conocerlos recuerden que la vida les está regalando una gran posibilidad.No la desaprovechen. Aprenderán que en esta vida el tiempo está para aprovecharlo.

Gracias por haber enriquecido mi vida ‘Protocolarios’,va por vosotros.

 

Elegir las batallas

Sirva para pensar lo que queremos, hacer lo que necesitamos y conseguir lo que pretendemos.

No se pueden pelear todas las batallas. Nuestra vida forma parte de una red de relaciones, obligaciones y hobbys que nos llevan a tener que seleccionar el tiempo que podemos invertir y las energías con las que podemos contar. Pero esto no es fácil. Nuestras ganas de ‘estar en todo’ hacen que cumplamos desde lo mínimo y nos lamentemos desde lo máximo.

Si tuviéramos claro cuál es nuestro horizonte y las fuerzas de las que disponemos para luchar por él, seríamos capaces de seleccionar los tiempos y las herramientas para poder afrontar la empresa, pero el problema viene cuando los latigazos del capricho hacen zozobrar los pilares de la cordura. La idea inicial que marca nuestra camino se ve asediada por factores que hacen peligrar su cumplimiento; urgencias de última hora, favores imprevistos, deseos del pasado que ‘ahora’ se pueden satisfacer, ocasiones que parece que  son ‘ahora o nunca’, satisfacciones personales ‘con apariencia de bien’, ….todo ocupa los minutos de nuestro empeño y los esfuerzos de nuestro tiempo.

San Ignacio de Loyola invitaba a todos los que iban a hacer oración durante sus retiros espirituales a que se preguntaran dos cosas: ¿A dónde voy?, ¿A qué?. Dos coordenadas que pueden marcarnos, a nosotros también, nuestra gráfica de vida. Dos referencias que nos pueden ayudar a re-ubicar nuestras intenciones, deseos, obligaciones, devociones, compromisos, …Dos pilares que nos pueden facilitar la selección de la batalla, reforzar el  discernimiento de la elección,y profundizar en nuestro tiempo vital.

No podemos estar en todo, cumplir en todo y satisfacer a todos. Es imposible. El deseo de uno será la desolación de otro. Acabaremos en el cumplimiento  (Cumplo y miento). Pero el problema viene cuando después de leer estas letras, alzas la mirada y piensas; Y ahora ¿Qué elijo?, ¿Qué descarto?, ¿En qué invierto mis fuerzas?.

Es muy importante recordarse de vez en cuando ‘que lo urgente no eclipse a lo importante’, aunque lo urgente sea chillón y moleste y lo importante, prudente y silencioso. Pero no son dos cosas iguales. Uno nos alimenta y el otro nos engorda. Si nos pasamos la mayor parte de nuestro tiempo resolviendo problemas y apagando fuegos, no dejamos tiempo para alzar la vista y recordar el horizonte, seleccionar los medios para alcanzar el fin y tener la posibilidad de crear la manera más eficiente de conseguirlo.

Al final nuestra aportación al mundo vendrá precedida de la gran batalla que queramos afrontar. ¿Cuál es la batalla que eliges combatir?, ¿Qué batallas decides descartar?…..

Si volviera a nacer

Sirva para re-CORdar, re-visar y re-formular.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me dejara estar con las personas que me han enseñado a crecer, que me han ayudado a levantarme, que me han correspondido con cariño.

Si volviera a nacer le pediría a Dios una familia en la que las decisiones se tomaran en grupo, las alegrías se compartieran entre todos y las tristezas las combatiéramos unidos. Una familia en la que los ojos no son de uno sino el complemento del otro, las manos no son de uno sino el apoyo del otro y el tiempo no es de uno sino de todos. Le pediría a Dios una familia como la que tengo.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me dejara sentir la brisa de la tarde cuando cae el sol. Sentir que un día se acaba con todo lo que ello conlleva pero que al día siguiente existe otra posibilidad, por muy mal que lo haya hecho, por muy equivocado que haya estado. Le pediría a Dios que me concediera la gracia de sentir la alegría de la salvación.

Si volviera a nacer le pediría a Dios unos amigos sinceros, humildes, entregados. Le pediría unos amigos que hacen la función de hermanos con los que las sonrisas se multiplican y las desgracias se dividen. Le pediría unos amigos  que me ayuden a entender que en este mundo nunca estaré sólo. Le pediría unos amigos como los que tengo.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me regalara la posibilidad de enamorarme. De sentir que una luz ha entrado en mi corazón y lo ha eclipsado todo. Que mi vida no es el centro sino sólo una nota a pie de página frente al huracán que remueve mis entrañas. Le pediría que me permitiera llorar por amor, porque esas lágrimas purifican el deseo y engrandecen la pasión. Le pediría que me permitiera esperar con ilusión, haciendo de ese tiempo un mundo de fantasía y felicidad. Le pediría que se detuviera el tiempo cuando sientes el abrazo esperado, el beso soñado y la mirada comprensiva.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me concediera la posibilidad de volver a formar parte de una comunidad, de un grupo, de un colectivo. Le pediría que me acercara a esa gente que tiene la misma raíz, la misma savia, la misma proyección, para poder compartir la vida sin complejos diciendo abiertamente lo que pasa por mi corazón y mi cabeza.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me plantee retos, desafíos, proyectos que no me dejara morir en la mediocridad, en la medianía, en la mezquindad. Que me diera la fuerza para superar a esos dos demonios que nos persiguen siempre; la pereza y la nostalgia.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me llevara de nuevo a esos momentos de desierto personal, de soledad guerrera, de crecimiento humano. Le pediría también que me diera la valentía para afrontar las situaciones de decisión y el coraje para comprometerme con la elección tomada.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que siguiera cerca, como lo hace. Que me cuidara, protegiera y alentara a vivir una vida entregada en el servicio de la forma o manera que considerara oportuna.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me enseñara a cuidar mejor de la gente que tengo cerca. A prestar atención a sus necesidades y ayudar a solventar las adversidades. Le pediría un corazón compasivo y misericordioso para que mi vida fuera suya sin pedir nada a cambio, sin esperar ninguna compensación.

Si volviera a nacer…..