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Me entrego por amor

Sirva para tratar de poner palabras a una opción vital que desborda cualquier mediación lingüística.

A partir del 3 de Septiembre cambia el rumbo de mi vida y hoy, aquí, me gustaría expresar qué es lo que vivo y qué es lo que voy a hacer,al menos los primeros pasos de una vida que será entregada para el mayor servicio de Dios Nuestro Señor.

No me resulta muy fácil encerrar en palabras la profunda experiencia espiritual, pero hace unos días me pidieron que le explicara mi vocación a mis sobrinos de 6 años, y esto fue lo que les dije. Quizá ayude a poder transmitir lo que pasa por mi corazón:

Mirad, decidme algún nombre de personas que más queréis. ¿Los papás? y ¿Hasta dónde los queréis?, ¿Hasta el cielo?, ¿Hasta el infinito?, ¿Tanto?,¿Y qué estaríais dispuestos a hacer por ellos?, ¿Todo?, ¿Tanto los queréis?…..Me hace muy feliz!!! Ese es un amor que debe durar para toda la vida, ¿Vale?, ¿Cuidareis de papa y mama incluso cuando las cosas que os digan no os gusten mucho?, ¿Cuidareis de papa y mama incluso cuando os manden hacer cosas que no os apetezcan?, ¿Si?, Bueno, pues eso seguro que os dará mucha felicidad.

Vosotros sabéis, que Dios es el que hizo el mundo, el que hizo las montañas, el mar, las personas, el que ayuda a los abuelos y a los papás a que sean felices y el que nos acompaña a nosotros en todo lo que hacemos, por eso le damos gracias y le rezamos para pedirle que siga acordándose de nosotros como nosotros lo hacemos de Él. Sabéis también, que tuvo un hijo que se llama Jesús y que fue una persona que nació hace mucho tiempo en Belén y estuvo por Galilea ayudando a todas las personas con las que se encontraba. Se juntó con otras personas que creían en lo que Él decía y además decidieron dejar todo (sus trabajos, sus familias, etc…) para seguirle, para ir con Él a todos los sitios, porque así eran muy felices y hacían muy felices a los demás.

Jesús quería proteger a las personas más indefensas, a los más pobres y a los más débiles y, a veces, a los poderosos, los ricos, no les gustaba lo que hacía Jesús, pero Él no tenía miedo porque se sentía protegido y acompañado por su papa Dios. Una vez, se enfadaron mucho los poderosos y decidieron acabar con Jesús y lo mataron de la peor forma que podían. Pero su papa Dios, que todo lo puede, no quiso que los poderosos ganaran esa pelea, y resucitó a Jesús otra vez, le dio vida, pero en vez de en Galilea donde había vivido,  decidió darle vida en todos nuestros corazones para que nosotros, nunca, nunca nos sintamos solos, ni tengamos miedo de nada, y tengamos mucha confianza en el futuro porque Él nos cuida y nos protege, Él nos da fuerza y nos anima a seguir, pero para eso tenemos que creer muy muy fuerte en Él, sino no funciona. Si nos olvidamos de Él y no le escuchamos desde el corazón, no seremos tan valientes, ni tendremos tanta felicidad, ni estaremos tan protegido, ni nos sentiremos acompañados.

Entonces, hace un tiempo, escuchando mi corazón, sentí que Jesús me llamaba, y me animaba a hacer lo que Él hacía, aunque fuera  ir por el mundo ayudando a todos los que me necesitaran.  Al principio me quedé un poco sorprendido porque yo no soy ningún superhombre, y tengo trabajo de profesor, y tengo un casa donde vivo, incluso había una chica que me gustaba, pero Jesús, día tras día me decía que le siguiera en su trayecto,en su camino, y que Él me ayudaría, que no estaría solo, que no lo iba a hacer a lo loco, yo sólo por mi cuenta, sino que había un sitio donde más gente también hace eso, donde hay más chicos que viven lo mismo que yo, que ese sitio era perfecto para mi. Se llama la Compañía de Jesús y es una orden religiosa.

Como os decía, al principio me dio mucho susto, pero fui conociendo poco a poco lo que hacían esas personas y me daba tanta felicidad que empecé a pensar en serio que ese podía ser mi camino.

Yo quiero mucho a Jesús, igual que mucha gente, y estoy convencido que nunca nunca me va a decir nada que no sea bueno para mi. Puede ser que me pasen cosas malas en la vida y que haga cosas que no están bien pero será porque lo he decidido yo, porque me he equivocado yo,  no porque me lo haya propuesto Jesús. Dios nos quiere con locura y Jesús también y nunca nos van a proponer cosas que sean malas, como los papas nunca dan cosas malas a sus hijos.

Así que ahora, después de estar un tiempo pensando y escuchando en silencio y con los ojos cerrados en mi corazón a Jesús para saber si es verdad aquello que me decía, he visto que sí, que soy muy feliz haciendo lo que Jesús hacía y he decidido entregarme a su misión por amor. Lo haré al lado de esos chicos que también imitan a Jesús que se llaman los jesuitas.

El primer sitio donde me voy es a San Sebastián, en el norte de España, y luego estudiaré mucho para que me envíen donde más me necesiten  y así poder ayudar a los demás.

Yo nunca me olvidaré de vosotros. Y seguiremos viéndonos de vez en cuando, pero, si algún día os acordáis de mi, podéis cerrar lo ojos y decir : ‘papa Dios,te queremos pedir  que cuides al tío Javi en su misión para que sea  capaz de ayudar a mucha gente allí donde esté y sea muy feliz. También te queremos dar gracias  por todo lo que nos das: una casa, una familia que nos quieren mucho, un cole donde estudiar, amigos para jugar y ser feliz.  Y ayúdanos a portarnos bien, hacer caso a lo que nos dicen y a ayudar a todos los que lo necesiten. Amén.’

Yo también haré lo mismo allí donde esté y de esa forma nos sentimos cerca vosotros y yo.’

Sus caras eran de sorpresa, alegría, desconcierto, pero creo que en el fondo, en sus corazones, entendían lo que les decía. Ayudar, ser feliz, ver felices a los demás, hacer las cosas con alegría, …son cosas que no les resultan extrañas. Luego la vida jugará sus cartas, vendrán los momentos de dudas y las batallas contra la desolación, pero ese es el modo de proceder de esta vida que nos pide ‘darlo todo’ sin condiciones, sin intermediarios. Y ahí estaremos, juntos en el camino, recordando que nuestra entrega sólo se hace por amor, y que la distancia no es un muro, sino un puente de esperanza y de felicidad.

Ahora, con mucha alegría y consolación puedo decir que tengo vocación de jesuita y D.M entraré en el Noviciado de la Compañía de Jesús el próximo mes. Este será, por lo tanto, el último post para el blog hasta dentro de un tiempo.

Muchas gracias por estar a mi lado.

 

 

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Entregarse

Sirva para confiar, andar y crecer.

Hay ocasiones en las que tienes que entregarte. Probablemente más de las que nosotros pensamos. Ocasiones en las que caes en la cuenta de que hay algo más grande que tu voluntad, algo que te ha seducido, te ha cautivado, te ha conquistado. Es en ese momento cuando, felizmente, te entregas.

Si tienen ocasión, observen a las madres cuando miran a sus hijos. Son capaces de posicionarse con poder y autoridad y decir lo que se debe hacer para ser buena persona, para portarse de acuerdo con las reglas establecidas, para ser correspondido con el favor social,.. y también para sancionar aquello que no está bien hecho, bien dicho o bien planteado. Pero basta una mirada, una pequeña sonrisa o un gesto sincero del hijo, para que las armas literarias desaparezcan, las normas sociales se oculten y el poder cambie de dueño. En ese momento, se produce una entrega gratuita, en libertad y llena de felicidad.

Cuando estás completamente enamorado te entregas. No discutes el por qué, ni el cuándo, ni el cómo, tan sólo te dejas llevar, te dejas conducir. La entrega por aquello que ha atrapado lo más profundo de tu corazón es tan grande que ya no eres dueño de tu vida y eres capaz de hacer cosas que, a los ojos ajenos, puede parecer una locura. Pero no hay locura más grande que estar enamorado.

En el mundo de hoy en el que la búsqueda de la ‘completa autonomía’ parece dirigir nuestras vidas, apostar por la opción contraria descoloca el orden establecido. ‘Dejarse hacer’ es una opción que parece obsoleta, descartada e incluso despreciable. Todos tenemos que decidir sobre lo que hacemos, lo que pensamos y  lo que queremos. Todos necesitamos regular nuestras vidas hasta el último minuto y si alguien se entromete en ella puede ser acusado de vulneración de la intimidad e incluso de atentar contra el honor propio. Pero olvidamos que nosotros no somos máquinas regidas por leyes férreas que nos encorsetan, que nos limitan, que nos oprimen. Nosotros no somos códigos andantes que nos podamos someter a las frías decisiones conductuales. Somos un puñadito de afectos y ello tiene difícil regulación. Cuando el amor aparece la razón se arrodilla.

Entregarse para confiar, para crecer, para ‘dejase hacer’ no es fácil, incluso a veces duele, pero es la mayor sensación de libertad que uno puede tener cuando esta presentado desde el amor.

Entregarse es iniciar un trayecto para encontrar plenitud con el riesgo de caer en la cuenta de que esta vida es muy difícil de atar. Al final percibes que no somos dueños (y cuantas pruebas tenemos de ello….) de nuestra vida.

Al final, te acabas dando cuenta que merece la pena entregarse porque sólo el amor y la gracia nos basta.

Vivir desde el Agradecimiento

Sirva para agradecer lo vivido.

A veces tengo la sensación de que no somos conscientes cuando decimos ‘Gracias’ a otra persona, por lo que nos dice, nos da, o nos aporta… No somos conscientes del bien que nos está regalando, del enorme regalo que nos esta aportando.

Es verdad que la palabra ‘Gracias’ se utiliza y se debe utilizar, por ejemplo, cuando alguien te deja pasar delante, cuando te recogen una cosa que ha caído de tus manos, cuando alguien te recuerda algo que olvidaste, cuando alguien te cede su posición de favor ….pero dar las ‘Gracias’, verbalizar simplemente la palabra ‘Gracias’ es diferente a vivir desde el Agradecimiento.

Sentirse afortunado. Esa es la clave para vivir desde el agradecimiento. Sentirse afortunado por caer en la cuenta de tanto bien recibido. Sentirse afortunado de que las cosas que voy viviendo, las personas que voy conociendo, las ocasiones que surgen en mi día a día no son fruto de mi decisión, de mi voluntad o de mi capacidad estratégica, sino que es un gracia que recibo, un regalo que acojo, un detalle que se me da.

Vivir agradecido significa que eres consciente de que tu sólo, por tus propios méritos, con tu esfuerzo personal, no habrías disfrutado, ni conocido, ni aprendido, ni vivido tantas cosas como lo has estado haciendo hasta ahora. Vivir agradecido es vivir dando gracias por el regalo que cada día nos ofrece de poder encontrarnos con una página en blanco para escribir aquello que queramos, desde lo que somos, desde donde estamos, sin juicios, sin culpas, sin reproches.

Por eso vivir desde el agradecimiento sólo puede ir acompañado de una sonrisa, de una sensación de felicidad constante, de una gran consolación.

Vivir agradecido es ponernos en el lugar del receptor y no del emisor para dar sentido a las cosas que nos pasan. Vivir agradecido es ponernos en el lugar del receptor y no del emisor para caer en la cuenta de que sin ese don nada de lo que ahora tenemos (incluso la vida) habría sido posible.

Vivir desde el agradecimiento es mirar las cosas con la perspectiva de la temporalidad. En nuestro camino vital, coincidimos con aquello que nos es regalado y luego se queda, se va, o desaparece….pero somos conscientes de que debemos dar gracias por ese regalo que nos fue dado.

Vivir desde el agradecimiento es vivir desde el recuerdo y no desde el olvido, es vivir desde el compromiso y no desde la indiferencia, es vivir desde el cuidado no desde la dejadez, es vivir desde la felicidad no desde la tristeza.

No sólo consiste en dar las gracias, se trata de vivir agradecido.

Elegir las batallas

Sirva para pensar lo que queremos, hacer lo que necesitamos y conseguir lo que pretendemos.

No se pueden pelear todas las batallas. Nuestra vida forma parte de una red de relaciones, obligaciones y hobbys que nos llevan a tener que seleccionar el tiempo que podemos invertir y las energías con las que podemos contar. Pero esto no es fácil. Nuestras ganas de ‘estar en todo’ hacen que cumplamos desde lo mínimo y nos lamentemos desde lo máximo.

Si tuviéramos claro cuál es nuestro horizonte y las fuerzas de las que disponemos para luchar por él, seríamos capaces de seleccionar los tiempos y las herramientas para poder afrontar la empresa, pero el problema viene cuando los latigazos del capricho hacen zozobrar los pilares de la cordura. La idea inicial que marca nuestra camino se ve asediada por factores que hacen peligrar su cumplimiento; urgencias de última hora, favores imprevistos, deseos del pasado que ‘ahora’ se pueden satisfacer, ocasiones que parece que  son ‘ahora o nunca’, satisfacciones personales ‘con apariencia de bien’, ….todo ocupa los minutos de nuestro empeño y los esfuerzos de nuestro tiempo.

San Ignacio de Loyola invitaba a todos los que iban a hacer oración durante sus retiros espirituales a que se preguntaran dos cosas: ¿A dónde voy?, ¿A qué?. Dos coordenadas que pueden marcarnos, a nosotros también, nuestra gráfica de vida. Dos referencias que nos pueden ayudar a re-ubicar nuestras intenciones, deseos, obligaciones, devociones, compromisos, …Dos pilares que nos pueden facilitar la selección de la batalla, reforzar el  discernimiento de la elección,y profundizar en nuestro tiempo vital.

No podemos estar en todo, cumplir en todo y satisfacer a todos. Es imposible. El deseo de uno será la desolación de otro. Acabaremos en el cumplimiento  (Cumplo y miento). Pero el problema viene cuando después de leer estas letras, alzas la mirada y piensas; Y ahora ¿Qué elijo?, ¿Qué descarto?, ¿En qué invierto mis fuerzas?.

Es muy importante recordarse de vez en cuando ‘que lo urgente no eclipse a lo importante’, aunque lo urgente sea chillón y moleste y lo importante, prudente y silencioso. Pero no son dos cosas iguales. Uno nos alimenta y el otro nos engorda. Si nos pasamos la mayor parte de nuestro tiempo resolviendo problemas y apagando fuegos, no dejamos tiempo para alzar la vista y recordar el horizonte, seleccionar los medios para alcanzar el fin y tener la posibilidad de crear la manera más eficiente de conseguirlo.

Al final nuestra aportación al mundo vendrá precedida de la gran batalla que queramos afrontar. ¿Cuál es la batalla que eliges combatir?, ¿Qué batallas decides descartar?…..

Equivocarse

Sirva para reconciliar historias y silenciar miedos.

Todo el mundo tiene derecho a ser feliz, eso es indiscutible y considero que deberíamos de tenerlo en cuenta a la hora de programar nuestras vidas. Todo el mundo tiene derecho a ser feliz o como mínimo a buscar la felicidad (como cita la Declaración de Independencia de los EEUU del 4 de Julio de 1776). Pero no hay que olvidar algo que también es muy importante, a saber, todo el mundo tiene derecho a equivocarse. Todo el mundo tiene derecho a cometer un error, analizarlo, aprender de él y volver a intentarlo.

Equivocarse forma parte de la vida. Todas las acciones que empezamos tienen, un porcentaje de error. Existe la posibilidad de que cuando se realice esa acción, no se desempeñe bien y, aunque la opción es buena y la intención también, la ejecución no sea como se esperaba y hay que volver a empezar. ¿Dónde está el problema?. Sucede que a menudo no empezamos una acción, no elegimos una opción o no damos el primer paso porque focalizamos en ese porcentaje. El error eclipsa el acierto y nos impide avanzar y en consecuencia, también nos impide ese derecho primero que es ‘buscar la felicidad’.

Ciertamente cuando alguien dice: ‘No te preocupes, equivocarse es de humanos’ o ‘No le des más vueltas, haz lo que consideres y si te equivocas vuelves a empezar’, detectamos inmediatamente que esas personas no se están jugando nada, no están eligiendo, no están dentro del proceso de discernimiento, son simplemente espectadores de uno de los momentos más difíciles de nuestras vidas. Pero dar consejos es gratis.

Elegir no es fácil porque equivocarse no es agradable. Cuando nos toca elegir, en el fondo, buscamos alegría, placer, ilusión, proyecto, estabilidad, felicidad. Elegir no quiere encontrarse con un camino incierto, un periodo desagradable, unas consecuencias desastrosas o una tristeza desoladora. Pero para poder elegir en libertad debemos aceptar la posibilidad de equivocarnos.

La tentación nos llevará siempre a caer en la trampa y dejarnos paralizados, no dar el paso, no decir esas palabras, no optar por la alegría, no buscar la felicidad, no dar el beso deseado, no reconciliarte con tu mejor amigo, no comprar el billete para visitar a quien tanto deseas, no emprender esos estudios que tanto te emocionan,….todo aquello que impida nuestra felicidad. Equivocarse es una opción, pero sólo eso, una opción.

La máxima consolación en nuestra vida la encontraremos cuando perdamos el miedo a equivocarnos. Cuando aprendamos que en el error también está el acierto.

Aunque estés lejos…

Sirva para recordar a la gente querida que nos está con nosotros.

(Aunque esta carta está escrita en singular, sois muchos los que tuvisteis que marchar de vuestra casa, de vuestra ciudad. Los que habéis viajado a sitios lejanos abriendo nuevos frentes, conquistando nuevos retos y esta carta va dirigida a vosotros, a todos vosotros, porque os recordamos con cariño, con frecuencia y con nostalgia. Somos conscientes que pronto estaréis de vuelta y podremos celebrarlo juntos de nuevo, pero sirvan estas palabras como abrazos literarios que nos acercan en la distancia.)

‘Te echo de menos. Imagino que te lo habré dicho muchas veces pero nunca está de más volverlo a repetir. Te echo de menos. Todos entendimos que las circunstancias no son nada fáciles ahora y hay que buscar nuevas fuentes de empleo, nuevos caminos que recorrer, nuevos sueños que conquistar, pero aún así, eres especial y a la gente especial se le echa en falta.

Dicen que la distancia genera olvido pero nada más lejos de la realidad. Ahora, en la distancia, estás más presente que nunca. Cuando nos juntamos, eres el principal protagonista de las conversaciones, el rey de las anécdotas, el actor principal de la conversación. No estás lejos, al menos para nosotros. Imagino que en los momentos difíciles pensarás que nos hemos olvidado de ti, que tu vida ya no está tan presente en nosotros como cuando estabas aquí. Pues no, no es cierto. Aunque no podamos vernos de manera asidua, aunque no nos llamemos con frecuencia, sigues estando entre nosotros. Ayer, sin ir más lejos, cuando nos volvimos a juntar como cada fin de semana, las primeras palabras fueron sobre ti. Siempre acaba la conversación igual ‘Ojalá le vaya bien, se lo merece’. Dentro de nosotros sigue vivo el deseo que nos contaste antes de marchar. ‘Necesito irme, seguir creciendo, llenarme de experiencias, ver si soy capaz de conquistar ese sueño. Luego volveré pero mientras tanto, entendedme, necesito marchar’. Queremos que sigas creciendo, que te llenes de esas aventuras que la vida nos tiene preparadas, que nos envíes fotos por el Whatsupp para que podamos percibir, al menos un poquito, aquello que estás viendo. Queremos que luches incansablemente para conseguir tus proyectos y que cuando vuelvas  vayamos juntos a la playa de la Malvarrosa a pasear y podamos estar horas y horas vibrando escuchando tus historias, tus anécdotas, tus experiencias.

Nosotros seguimos aquí, tratando de dominar el tiempo que nos toca vivir. Felices con el curso de la vida con una sonrisa en la cara y con el feliz recuerdo de que tu también nos tienes presentes. No te preocupes por nosotros. Sabes que entre unos y otros nos apañamos bien y que en esta vida los ingredientes que necesita cualquier iniciativa son un 80% de disciplina y un 20% de talento y en esos porcentajes nos manejamos bien.

Tú disfruta mucho, llénate de experiencias. No tengas miedo a la soledad. Imagino que a veces te visitará e incluso te tentará con la idea de volver sin conseguir tus metas, pero no cedas. Todo amor requiere sacrificio, también este, así que lucha, no desfallezcas y sigue hacia delante. Eres valiente y por eso eres siempre serás un referente para nosotros.

Te queremos. Te queremos mucho. Recuerda que la distancia no será ni el rechazo ni el olvido. Siempre estaremos juntos.

Recibe, allá donde estés, un fuerte y cariñoso abrazo.

‘You only live once but if you do it right once is enough’

Coaching

Sirva para discernir lo que queremos ser y lo que podremos ser.

En la actualidad está muy de moda el ‘coaching’, pero, ¿Toda psicología positiva es ‘coaching’?, ¿Cuál es la verdadera motivación?, ¿La necesitamos?, ¿Por dónde puede aparecer el intrusismo?. ¿Todo el mundo puede llegar a hacer cualquier cosa?, ¿Dónde está el límite?.

La postmodernidad ha traído hábitos sospechosos que han generado actitudes relativistas. El engaño de pensar que ‘todo vale’ hace creer que siempre existe una posible solución, una mano salvadora o un mundo ideal donde acudir en caso de necesidad. Esa degeneración de la realidad reduce el ámbito de implicación y compromiso. La falta de vínculo en el proyecto abre un espacio entre la persona y su vinculación por sacarlo adelante, de tal manera que se enfrían las ilusiones, se silencian los sueños y desaparecen las motivaciones. El relativismo trae un mundo des-vinculado, des-motivado y des-ilusionado.

La gente necesita esa motivación. Necesita sentirse partícipe del mundo que vive. Saber que las cosas que hacen generan un camino personal que dota de sentido la realidad que se vive. La psicología humana depende de una balanza que determina el modo de proceder en las dinámicas activas en las que se ve implicado. Necesitamos saber nuestro ‘para’ y con ello descubrir nuestro ‘cómo’.

El problema viene cuando, ante esa falta de motivación fruto de las circunstancias históricas, surge gente que trata de vender humo, generar castillos en el aire o proporcionar sueños que pueden convertirse en tormentos. Por la grieta viene la trampa. Para poder hablar del desarrollo de capacidades es necesario hablar del esfuerzo que conlleva adquirirlas. Mostrar la grandeza de un sueño exige mostrar, también, la dificultad de alcanzarlo. Revisar nuestras virtudes obliga a re-encontrarnos con nuestras limitaciones. Ni todos tienen todo, ni todo pueden alcanzarlo todos.

Las palabras decoran la realidad, la señalan y a veces la describen. Pero hay gente que se empeña en generar bulos y fantasías. No es fácil decirle a alguien que no lo va a poder hacer o que ese sueño no se va a cumplir. Probablemente lo más educativo sea que tropiece para darse cuenta de sus limitaciones. En cualquier caso, no hagamos más grande un Goliat que algún día, sin previo aviso, puede conducirnos a la desesperación.

Discernir, eso es lo que necesitamos. Ponernos frente a nuestra realidad, frente a nuestra creación y tratar de seleccionar aquello que nos hace felices y descartar aquello que, aún con apariencia de bien, sólo nos pondrá contentos por un momento determinado. Necesitamos mirar más allá de los árboles para poder contemplar el bosque.

Dicen que ser maduro es aprender a decir ‘adios’. La posibilidad de cerrar un proyecto personal (generado desde la entelequia y no desde la objetividad) que hemos cultivado durante años supone un dolor grande que nos cuesta afrontar, pero es ahí donde hay crecimiento, construcción, camino.

No todo vale. No todo sirve por igual. No todos podemos todo. No da igual una cosa que otra. Cada uno tiene su camino, construido a cada paso, pero contando con las herramientas vitales que Dios le ha dado y con la capacidad de elección que el discernimiento le proporciona. Conocer nuestra realidad es un gran regalo.

No te dejes engañar pero no dejes de luchar.