Archivo de la categoría: Reflexión

Entregarse

Sirva para confiar, andar y crecer.

Hay ocasiones en las que tienes que entregarte. Probablemente más de las que nosotros pensamos. Ocasiones en las que caes en la cuenta de que hay algo más grande que tu voluntad, algo que te ha seducido, te ha cautivado, te ha conquistado. Es en ese momento cuando, felizmente, te entregas.

Si tienen ocasión, observen a las madres cuando miran a sus hijos. Son capaces de posicionarse con poder y autoridad y decir lo que se debe hacer para ser buena persona, para portarse de acuerdo con las reglas establecidas, para ser correspondido con el favor social,.. y también para sancionar aquello que no está bien hecho, bien dicho o bien planteado. Pero basta una mirada, una pequeña sonrisa o un gesto sincero del hijo, para que las armas literarias desaparezcan, las normas sociales se oculten y el poder cambie de dueño. En ese momento, se produce una entrega gratuita, en libertad y llena de felicidad.

Cuando estás completamente enamorado te entregas. No discutes el por qué, ni el cuándo, ni el cómo, tan sólo te dejas llevar, te dejas conducir. La entrega por aquello que ha atrapado lo más profundo de tu corazón es tan grande que ya no eres dueño de tu vida y eres capaz de hacer cosas que, a los ojos ajenos, puede parecer una locura. Pero no hay locura más grande que estar enamorado.

En el mundo de hoy en el que la búsqueda de la ‘completa autonomía’ parece dirigir nuestras vidas, apostar por la opción contraria descoloca el orden establecido. ‘Dejarse hacer’ es una opción que parece obsoleta, descartada e incluso despreciable. Todos tenemos que decidir sobre lo que hacemos, lo que pensamos y  lo que queremos. Todos necesitamos regular nuestras vidas hasta el último minuto y si alguien se entromete en ella puede ser acusado de vulneración de la intimidad e incluso de atentar contra el honor propio. Pero olvidamos que nosotros no somos máquinas regidas por leyes férreas que nos encorsetan, que nos limitan, que nos oprimen. Nosotros no somos códigos andantes que nos podamos someter a las frías decisiones conductuales. Somos un puñadito de afectos y ello tiene difícil regulación. Cuando el amor aparece la razón se arrodilla.

Entregarse para confiar, para crecer, para ‘dejase hacer’ no es fácil, incluso a veces duele, pero es la mayor sensación de libertad que uno puede tener cuando esta presentado desde el amor.

Entregarse es iniciar un trayecto para encontrar plenitud con el riesgo de caer en la cuenta de que esta vida es muy difícil de atar. Al final percibes que no somos dueños (y cuantas pruebas tenemos de ello….) de nuestra vida.

Al final, te acabas dando cuenta que merece la pena entregarse porque sólo el amor y la gracia nos basta.

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Vivir desde el Agradecimiento

Sirva para agradecer lo vivido.

A veces tengo la sensación de que no somos conscientes cuando decimos ‘Gracias’ a otra persona, por lo que nos dice, nos da, o nos aporta… No somos conscientes del bien que nos está regalando, del enorme regalo que nos esta aportando.

Es verdad que la palabra ‘Gracias’ se utiliza y se debe utilizar, por ejemplo, cuando alguien te deja pasar delante, cuando te recogen una cosa que ha caído de tus manos, cuando alguien te recuerda algo que olvidaste, cuando alguien te cede su posición de favor ….pero dar las ‘Gracias’, verbalizar simplemente la palabra ‘Gracias’ es diferente a vivir desde el Agradecimiento.

Sentirse afortunado. Esa es la clave para vivir desde el agradecimiento. Sentirse afortunado por caer en la cuenta de tanto bien recibido. Sentirse afortunado de que las cosas que voy viviendo, las personas que voy conociendo, las ocasiones que surgen en mi día a día no son fruto de mi decisión, de mi voluntad o de mi capacidad estratégica, sino que es un gracia que recibo, un regalo que acojo, un detalle que se me da.

Vivir agradecido significa que eres consciente de que tu sólo, por tus propios méritos, con tu esfuerzo personal, no habrías disfrutado, ni conocido, ni aprendido, ni vivido tantas cosas como lo has estado haciendo hasta ahora. Vivir agradecido es vivir dando gracias por el regalo que cada día nos ofrece de poder encontrarnos con una página en blanco para escribir aquello que queramos, desde lo que somos, desde donde estamos, sin juicios, sin culpas, sin reproches.

Por eso vivir desde el agradecimiento sólo puede ir acompañado de una sonrisa, de una sensación de felicidad constante, de una gran consolación.

Vivir agradecido es ponernos en el lugar del receptor y no del emisor para dar sentido a las cosas que nos pasan. Vivir agradecido es ponernos en el lugar del receptor y no del emisor para caer en la cuenta de que sin ese don nada de lo que ahora tenemos (incluso la vida) habría sido posible.

Vivir desde el agradecimiento es mirar las cosas con la perspectiva de la temporalidad. En nuestro camino vital, coincidimos con aquello que nos es regalado y luego se queda, se va, o desaparece….pero somos conscientes de que debemos dar gracias por ese regalo que nos fue dado.

Vivir desde el agradecimiento es vivir desde el recuerdo y no desde el olvido, es vivir desde el compromiso y no desde la indiferencia, es vivir desde el cuidado no desde la dejadez, es vivir desde la felicidad no desde la tristeza.

No sólo consiste en dar las gracias, se trata de vivir agradecido.

‘Los Protocolarios’

Sirva para conocer, disfrutar y apreciar la vida de ‘Los Protocolarios’.

Hace unos años nació en Valencia un grupo que se hacen llamar ‘Los Protocolarios’. Jóvenes que viven su treintena en plenitud, sin miedo, sin vergüenza, sin límites.

Trabajan en diferentes campos sociales, viajan constantemente por el mundo, estudian para aprender y así poder innovar, disfrutan de los placeres que les ofrece la vida y construyen proyectos laborales y vitales que les permiten conocer dónde están sus límites para así poder superarlos.

‘Los Protocolarios’ se criaron en el mismo contexto. Compartieron tiempo en sus obligaciones y también aficiones. Los vínculos que les unen van más allá de un aula o un barrio. Sentimientos compartidos que tejen ilusiones, aumentan esperanzas y reducen incertidumbres. ‘Los Protocolarios’ son amigos en el más amplio sentido de la palabra y por ello reunen las cuatro grandes verdades de la amistad: Benevolencia, Beneficiencia, Benefidencia, Benedicencia.

La formación siempre ha sido una constante en sus vidas. Crecer en conocimiento para poder servir de manera completa. La innovación cubre todas sus acciones y es por ello que el mundo se reduce y los horizontes se amplían. Los límites los marcan sus sueños, las aspiraciones son su motivación. Encontrar una dificultad es motivo suficiente para juntarse y buscar la manera de poder superarla.

La vida va pasando por ‘Los Protocalarios’. Quizá los puedan identificar en su ciudad de origen, Valencia,o en cualquier parte del Planeta, pero siempre con unas características muy determinadas;  tienen una sonrisa en sus rostros ­muestra de la felicidad que les empapa al tener la posibilidad de sentirse vivo en este mundo; también los podréis identificar por sus conversaciones agradables, muestra de ­las ganas de aprender, conocer y disfrutar que hacen que este grupo de amigos no se detenga a la hora de entablar una conversación con uno u otro; otro rasgo identitario son las ganas de disfrutar de las oportunidades que se les presentan; tanto en una simple cata de vinos en el Barrio de Ruzafa,un paseo por las impresionantes aguas de Bahía Halong en Vietnam, recorrer las inmensas llanuras de nieve en cualquier lugar de Islandia,Letonia o Estonia, disfrutando de las paradisíacas aguas de Formentera, las rutas en bici de Croacia, cualquier Festival en alguna parte de España o una incursión en el Barrio del Carmen para disfrutar de una buena cena acompañada de un digestivo que conecta esperanzas y proyecta deseos.

El Futuro no es un muro para ‘Los Protocolarios’ sino una gran página en blanco que ofrece oportunidad para escribir historias, ampliar familias y cumplir sueños.

Tuve la suerte de conocerlos, de convivir con ellos, de aprender de su mirada limpia y amplia, de su sonrisa ruidosa y acogedora, de sus ideas liberales y liberadas, de sus silencios tranquilos y fraternos, de sus cuidados cercanos y fieles.

Si tienen ocasión de conocerlos recuerden que la vida les está regalando una gran posibilidad.No la desaprovechen. Aprenderán que en esta vida el tiempo está para aprovecharlo.

Gracias por haber enriquecido mi vida ‘Protocolarios’,va por vosotros.

 

Elegir las batallas

Sirva para pensar lo que queremos, hacer lo que necesitamos y conseguir lo que pretendemos.

No se pueden pelear todas las batallas. Nuestra vida forma parte de una red de relaciones, obligaciones y hobbys que nos llevan a tener que seleccionar el tiempo que podemos invertir y las energías con las que podemos contar. Pero esto no es fácil. Nuestras ganas de ‘estar en todo’ hacen que cumplamos desde lo mínimo y nos lamentemos desde lo máximo.

Si tuviéramos claro cuál es nuestro horizonte y las fuerzas de las que disponemos para luchar por él, seríamos capaces de seleccionar los tiempos y las herramientas para poder afrontar la empresa, pero el problema viene cuando los latigazos del capricho hacen zozobrar los pilares de la cordura. La idea inicial que marca nuestra camino se ve asediada por factores que hacen peligrar su cumplimiento; urgencias de última hora, favores imprevistos, deseos del pasado que ‘ahora’ se pueden satisfacer, ocasiones que parece que  son ‘ahora o nunca’, satisfacciones personales ‘con apariencia de bien’, ….todo ocupa los minutos de nuestro empeño y los esfuerzos de nuestro tiempo.

San Ignacio de Loyola invitaba a todos los que iban a hacer oración durante sus retiros espirituales a que se preguntaran dos cosas: ¿A dónde voy?, ¿A qué?. Dos coordenadas que pueden marcarnos, a nosotros también, nuestra gráfica de vida. Dos referencias que nos pueden ayudar a re-ubicar nuestras intenciones, deseos, obligaciones, devociones, compromisos, …Dos pilares que nos pueden facilitar la selección de la batalla, reforzar el  discernimiento de la elección,y profundizar en nuestro tiempo vital.

No podemos estar en todo, cumplir en todo y satisfacer a todos. Es imposible. El deseo de uno será la desolación de otro. Acabaremos en el cumplimiento  (Cumplo y miento). Pero el problema viene cuando después de leer estas letras, alzas la mirada y piensas; Y ahora ¿Qué elijo?, ¿Qué descarto?, ¿En qué invierto mis fuerzas?.

Es muy importante recordarse de vez en cuando ‘que lo urgente no eclipse a lo importante’, aunque lo urgente sea chillón y moleste y lo importante, prudente y silencioso. Pero no son dos cosas iguales. Uno nos alimenta y el otro nos engorda. Si nos pasamos la mayor parte de nuestro tiempo resolviendo problemas y apagando fuegos, no dejamos tiempo para alzar la vista y recordar el horizonte, seleccionar los medios para alcanzar el fin y tener la posibilidad de crear la manera más eficiente de conseguirlo.

Al final nuestra aportación al mundo vendrá precedida de la gran batalla que queramos afrontar. ¿Cuál es la batalla que eliges combatir?, ¿Qué batallas decides descartar?…..

Bienvenida, Luna

Sirva para celebrar la vida.

Querida Luna, bienvenida a la vida.

Todavía no nos conocemos pero ya formas parte de mi vida de una manera muy particular. Tus papas son muy especiales para mi, los quiero mucho. Forman parte de mi vida desde hace mucho tiempo. La distancia que nos separa no aleja nuestro cariño sino que aumenta las vivencias y la emoción del reencuentro. No sabes la suerte que tienes de haber llegado a esa familia que va creciendo poco a poco.

Llegas a un mundo en el que vas a ver muchas cosas. Algunas de ellas no te gustarán nada y otras, harás todo lo posible por vivirlas, sentirlas, experimentarlas. Tan sólo te voy a pedir un favor. Me gustaría que, aunque luego tú siempre tendrás la última palabra para poder ir construyendo tu vida, al menos dejes la posibilidad de escuchar a tus padres, a tus tíos y a tus abuelos. Los conozco bien y, hazme caso, creo que son unas personas extraordinarias que harán lo posible para que consigas ser feliz. Te lo digo con el corazón en la mano.

Imagino, Luna, que cuando vayas armando tu carácter, conociendo y admirando las cosas del mundo, descubriendo rincones de la casa o teniendo que perfilar los márgenes de tu personalidad, tendrás alguna pelea con tus hermanos. No te preocupes, son cosas normales. No seréis los únicos que viviréis esos episodios de amor/odio que hacen que el roce alimente un cariño especial. Vuestra suerte es que váis a ver cuales son las reglas de la casa y las normas de la vida con el ejemplo de papá y mamá; Cuando haya diferencia de opinión: escuchar primero y dialogar después. Cuando las circunstancias no sean buenas: animar el uno al otro y apoyar en lo que se pueda. Cuando alguien llore: abrazar y cuando alguien ria: disfrutar con él. Cuando tenga dudas: esperar sin agobiar. Cuando quiera hablar: dispuesto a escuchar. Cuando quiera silencio:dejar su espacio, pero sin alejarse mucho, porque luego necesitará un abrazo como muestra de la presencia activa.

Al final, como puedes ver, lo único que triunfa en esta vida es amar. Amar sin limites.

Es muy importante que sepas, desde las poquitas horas que llevas en este mundo que nunca estarás sola. Que siempre habrá Alguien contigo, aunque a veces cueste verlo y escucharlo, pero esta ahí, a nuestro lado, dándonos esperanza y regalándonos cariño.

No todo lo que vivas en esta vida será de tu gusto. Por desgracia el ritmo del mundo es mucho más grande y fuerte que nuestra voluntad, pero de ti dependerá aprender de los acontecimientos. Me gusta repetir una frase que me sirve como patrón de vida ‘No hay camino fácil que lleve a ningún sitio que merezca la pena’. Luna, en esta vida, todo lo que merece la pena exige sacrificio, esfuerzo y constancia. Tan sólo hay que asumirlo y seguir caminando.

Estoy muy feliz de que ya estés aquí. Estaré contigo siempre, igual que con tus hermanos, a pesar de la distancia o el tiempo.

Bienvenida a nuestra vida, Luna. Ahora sólo tienes que disfrutar.

 

Querida iaia

Sirva esta carta para recordarte abuela iaia). Porque mientras seas en mi, nunca dejarás de existir.

17-4-15

Querida Iaia,

Te escribo estas palabras convencido, profundamente convencido de que estas al lado de nuestro Señor. Estoy seguro que te ha recibido con los brazos abierto y con una gran sonrisa. Estará contento de tanto bien que has hecho, de tanto amor que has dado, de tantas sonrisas que has dejado, y que hoy, aunque empañadas por las lágrimas que nos salen de rabia, de nostalgia, de recuerdo, hoy, en el fondo, sonreimos y damos gracias al Dios de la Vida, al Dios de la Historia, al Dios del Amor y de la Alegría, por tu vida, por haber coincidido contigo en este mundo que ahora está un poco más sólo, más huerfano, más triste.

Te lo hemos dicho muchas veces, quizá no tantas como deberíamos pero es por ello que quiero volver a decirtelo iaia….te quiero, te queremos, te queremos mucho, con todo el corazón y te pedimos, nosotros, la familia, que no nos dejes de cuidar desde allí arriba donde te habrás encontrado con los tuyos. Cuidamos iaia como siempre lo hiciste, con esa humildad y sencillez que desprendías y que te hacía aún más grande de lo que siempre fuiste para nosotros.

Estos días, cuando peleabas con fuerza por seguir aferrada a esta vida, me gustó acercarme,besarte y mirarte a los ojos, cogerte de esa mano que tanta fuerza desprendía y verte sonreir. Ver como esos ojos volvían a sentir la felicidad de saberse querida. Quizá nunca sabemos compensar todo el amor que una madre, tia o iaia regala sobre su familia. En tu caso, iaia, la gratuidad de tu preocupación, la sinceridad de tu acercamiento y la verdad de tu mirada siempre nos ha hecho sentirnos muy cerca de ti, a tu lado, a pesar, a veces, de la distancia o del tiempo.

Quiero darte las gracias. Gracias por haber cuidado de todos, por haber querido que la familia fuera lo primero y que entre nosotros siempre reinara la felicidad. Felicidad que entre vosotros, los hermanos siempre tuvisteis. Os estamos muy agradecidos a todos, al tio Antonio, al Tio Rafel, a la Tia Carmen, a la iaia Sal y a ti. Sois para nosotros referentes, guías, estrellas en nuestro camino, en nuestra vida, en nuestra historia. Gracias por creer en nosotros, por confiar cuando las cosas, quizá, no era de vuestro agrado, gracias por tener siempre un momento para escucharnos, una sonrisa para regalarnos, o un beso para alegrarnos.

No te preocupes por nosotros. La familia esta unida y cuidaremos unos de otros. Necesitaremos un tiempo para poder asimilar tu marcha pero tenemos la gran suerte de saber, confiar y creer que sigues ahí, que has resucitado en nuestras vidas y que el Señor, nuestro Dios, esta contigo.

También quiero darte las gracias a ti, Padre. Gracias por habernos regalado esta vida. Gracias por darnos la posibilidad de haberla tenido al lado, de haber aprendido las cosas importantes de la vida, que al final, en momentos como estos, eclipan a las urgentes. Lo importante siempre acaba reinando y por eso te doy gracias, porque para nosotros ella es muy importante. Te quiero pedir que sigas a nuestro lado, que jamás permitas que nos separemos de ti, que nos ayudes en estos momentos complicados y que la iaia, que ahora está a tu lado, pueda disfrutar de ese descanso que tanto se merece. Ayudamos a superar, integrar y avanzar. Estoy convencido que lo conseguiremos contigo.

Iaia, te quiero enviar un beso. No será el último porque nosotros creemos en la vida eterna, pero si que es uno especial. Este beso representa muchas cosas y a mucha gente que esta aquí o que no puede estar, pero ahora sólo quiero que signifique una cosa por encima de las demás……y es que recuerdes te queremos con locura y que nunca dejaremos de hacerlo.

Cuidamos desde allí,iaia,cuidamos a todos,Señor…….y gracias por esta vida tan especial.

Equivocarse

Sirva para reconciliar historias y silenciar miedos.

Todo el mundo tiene derecho a ser feliz, eso es indiscutible y considero que deberíamos de tenerlo en cuenta a la hora de programar nuestras vidas. Todo el mundo tiene derecho a ser feliz o como mínimo a buscar la felicidad (como cita la Declaración de Independencia de los EEUU del 4 de Julio de 1776). Pero no hay que olvidar algo que también es muy importante, a saber, todo el mundo tiene derecho a equivocarse. Todo el mundo tiene derecho a cometer un error, analizarlo, aprender de él y volver a intentarlo.

Equivocarse forma parte de la vida. Todas las acciones que empezamos tienen, un porcentaje de error. Existe la posibilidad de que cuando se realice esa acción, no se desempeñe bien y, aunque la opción es buena y la intención también, la ejecución no sea como se esperaba y hay que volver a empezar. ¿Dónde está el problema?. Sucede que a menudo no empezamos una acción, no elegimos una opción o no damos el primer paso porque focalizamos en ese porcentaje. El error eclipsa el acierto y nos impide avanzar y en consecuencia, también nos impide ese derecho primero que es ‘buscar la felicidad’.

Ciertamente cuando alguien dice: ‘No te preocupes, equivocarse es de humanos’ o ‘No le des más vueltas, haz lo que consideres y si te equivocas vuelves a empezar’, detectamos inmediatamente que esas personas no se están jugando nada, no están eligiendo, no están dentro del proceso de discernimiento, son simplemente espectadores de uno de los momentos más difíciles de nuestras vidas. Pero dar consejos es gratis.

Elegir no es fácil porque equivocarse no es agradable. Cuando nos toca elegir, en el fondo, buscamos alegría, placer, ilusión, proyecto, estabilidad, felicidad. Elegir no quiere encontrarse con un camino incierto, un periodo desagradable, unas consecuencias desastrosas o una tristeza desoladora. Pero para poder elegir en libertad debemos aceptar la posibilidad de equivocarnos.

La tentación nos llevará siempre a caer en la trampa y dejarnos paralizados, no dar el paso, no decir esas palabras, no optar por la alegría, no buscar la felicidad, no dar el beso deseado, no reconciliarte con tu mejor amigo, no comprar el billete para visitar a quien tanto deseas, no emprender esos estudios que tanto te emocionan,….todo aquello que impida nuestra felicidad. Equivocarse es una opción, pero sólo eso, una opción.

La máxima consolación en nuestra vida la encontraremos cuando perdamos el miedo a equivocarnos. Cuando aprendamos que en el error también está el acierto.