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Vivir desde el Agradecimiento

Sirva para agradecer lo vivido.

A veces tengo la sensación de que no somos conscientes cuando decimos ‘Gracias’ a otra persona, por lo que nos dice, nos da, o nos aporta… No somos conscientes del bien que nos está regalando, del enorme regalo que nos esta aportando.

Es verdad que la palabra ‘Gracias’ se utiliza y se debe utilizar, por ejemplo, cuando alguien te deja pasar delante, cuando te recogen una cosa que ha caído de tus manos, cuando alguien te recuerda algo que olvidaste, cuando alguien te cede su posición de favor ….pero dar las ‘Gracias’, verbalizar simplemente la palabra ‘Gracias’ es diferente a vivir desde el Agradecimiento.

Sentirse afortunado. Esa es la clave para vivir desde el agradecimiento. Sentirse afortunado por caer en la cuenta de tanto bien recibido. Sentirse afortunado de que las cosas que voy viviendo, las personas que voy conociendo, las ocasiones que surgen en mi día a día no son fruto de mi decisión, de mi voluntad o de mi capacidad estratégica, sino que es un gracia que recibo, un regalo que acojo, un detalle que se me da.

Vivir agradecido significa que eres consciente de que tu sólo, por tus propios méritos, con tu esfuerzo personal, no habrías disfrutado, ni conocido, ni aprendido, ni vivido tantas cosas como lo has estado haciendo hasta ahora. Vivir agradecido es vivir dando gracias por el regalo que cada día nos ofrece de poder encontrarnos con una página en blanco para escribir aquello que queramos, desde lo que somos, desde donde estamos, sin juicios, sin culpas, sin reproches.

Por eso vivir desde el agradecimiento sólo puede ir acompañado de una sonrisa, de una sensación de felicidad constante, de una gran consolación.

Vivir agradecido es ponernos en el lugar del receptor y no del emisor para dar sentido a las cosas que nos pasan. Vivir agradecido es ponernos en el lugar del receptor y no del emisor para caer en la cuenta de que sin ese don nada de lo que ahora tenemos (incluso la vida) habría sido posible.

Vivir desde el agradecimiento es mirar las cosas con la perspectiva de la temporalidad. En nuestro camino vital, coincidimos con aquello que nos es regalado y luego se queda, se va, o desaparece….pero somos conscientes de que debemos dar gracias por ese regalo que nos fue dado.

Vivir desde el agradecimiento es vivir desde el recuerdo y no desde el olvido, es vivir desde el compromiso y no desde la indiferencia, es vivir desde el cuidado no desde la dejadez, es vivir desde la felicidad no desde la tristeza.

No sólo consiste en dar las gracias, se trata de vivir agradecido.

‘Los Protocolarios’

Sirva para conocer, disfrutar y apreciar la vida de ‘Los Protocolarios’.

Hace unos años nació en Valencia un grupo que se hacen llamar ‘Los Protocolarios’. Jóvenes que viven su treintena en plenitud, sin miedo, sin vergüenza, sin límites.

Trabajan en diferentes campos sociales, viajan constantemente por el mundo, estudian para aprender y así poder innovar, disfrutan de los placeres que les ofrece la vida y construyen proyectos laborales y vitales que les permiten conocer dónde están sus límites para así poder superarlos.

‘Los Protocolarios’ se criaron en el mismo contexto. Compartieron tiempo en sus obligaciones y también aficiones. Los vínculos que les unen van más allá de un aula o un barrio. Sentimientos compartidos que tejen ilusiones, aumentan esperanzas y reducen incertidumbres. ‘Los Protocolarios’ son amigos en el más amplio sentido de la palabra y por ello reunen las cuatro grandes verdades de la amistad: Benevolencia, Beneficiencia, Benefidencia, Benedicencia.

La formación siempre ha sido una constante en sus vidas. Crecer en conocimiento para poder servir de manera completa. La innovación cubre todas sus acciones y es por ello que el mundo se reduce y los horizontes se amplían. Los límites los marcan sus sueños, las aspiraciones son su motivación. Encontrar una dificultad es motivo suficiente para juntarse y buscar la manera de poder superarla.

La vida va pasando por ‘Los Protocalarios’. Quizá los puedan identificar en su ciudad de origen, Valencia,o en cualquier parte del Planeta, pero siempre con unas características muy determinadas;  tienen una sonrisa en sus rostros ­muestra de la felicidad que les empapa al tener la posibilidad de sentirse vivo en este mundo; también los podréis identificar por sus conversaciones agradables, muestra de ­las ganas de aprender, conocer y disfrutar que hacen que este grupo de amigos no se detenga a la hora de entablar una conversación con uno u otro; otro rasgo identitario son las ganas de disfrutar de las oportunidades que se les presentan; tanto en una simple cata de vinos en el Barrio de Ruzafa,un paseo por las impresionantes aguas de Bahía Halong en Vietnam, recorrer las inmensas llanuras de nieve en cualquier lugar de Islandia,Letonia o Estonia, disfrutando de las paradisíacas aguas de Formentera, las rutas en bici de Croacia, cualquier Festival en alguna parte de España o una incursión en el Barrio del Carmen para disfrutar de una buena cena acompañada de un digestivo que conecta esperanzas y proyecta deseos.

El Futuro no es un muro para ‘Los Protocolarios’ sino una gran página en blanco que ofrece oportunidad para escribir historias, ampliar familias y cumplir sueños.

Tuve la suerte de conocerlos, de convivir con ellos, de aprender de su mirada limpia y amplia, de su sonrisa ruidosa y acogedora, de sus ideas liberales y liberadas, de sus silencios tranquilos y fraternos, de sus cuidados cercanos y fieles.

Si tienen ocasión de conocerlos recuerden que la vida les está regalando una gran posibilidad.No la desaprovechen. Aprenderán que en esta vida el tiempo está para aprovecharlo.

Gracias por haber enriquecido mi vida ‘Protocolarios’,va por vosotros.

 

Elegir las batallas

Sirva para pensar lo que queremos, hacer lo que necesitamos y conseguir lo que pretendemos.

No se pueden pelear todas las batallas. Nuestra vida forma parte de una red de relaciones, obligaciones y hobbys que nos llevan a tener que seleccionar el tiempo que podemos invertir y las energías con las que podemos contar. Pero esto no es fácil. Nuestras ganas de ‘estar en todo’ hacen que cumplamos desde lo mínimo y nos lamentemos desde lo máximo.

Si tuviéramos claro cuál es nuestro horizonte y las fuerzas de las que disponemos para luchar por él, seríamos capaces de seleccionar los tiempos y las herramientas para poder afrontar la empresa, pero el problema viene cuando los latigazos del capricho hacen zozobrar los pilares de la cordura. La idea inicial que marca nuestra camino se ve asediada por factores que hacen peligrar su cumplimiento; urgencias de última hora, favores imprevistos, deseos del pasado que ‘ahora’ se pueden satisfacer, ocasiones que parece que  son ‘ahora o nunca’, satisfacciones personales ‘con apariencia de bien’, ….todo ocupa los minutos de nuestro empeño y los esfuerzos de nuestro tiempo.

San Ignacio de Loyola invitaba a todos los que iban a hacer oración durante sus retiros espirituales a que se preguntaran dos cosas: ¿A dónde voy?, ¿A qué?. Dos coordenadas que pueden marcarnos, a nosotros también, nuestra gráfica de vida. Dos referencias que nos pueden ayudar a re-ubicar nuestras intenciones, deseos, obligaciones, devociones, compromisos, …Dos pilares que nos pueden facilitar la selección de la batalla, reforzar el  discernimiento de la elección,y profundizar en nuestro tiempo vital.

No podemos estar en todo, cumplir en todo y satisfacer a todos. Es imposible. El deseo de uno será la desolación de otro. Acabaremos en el cumplimiento  (Cumplo y miento). Pero el problema viene cuando después de leer estas letras, alzas la mirada y piensas; Y ahora ¿Qué elijo?, ¿Qué descarto?, ¿En qué invierto mis fuerzas?.

Es muy importante recordarse de vez en cuando ‘que lo urgente no eclipse a lo importante’, aunque lo urgente sea chillón y moleste y lo importante, prudente y silencioso. Pero no son dos cosas iguales. Uno nos alimenta y el otro nos engorda. Si nos pasamos la mayor parte de nuestro tiempo resolviendo problemas y apagando fuegos, no dejamos tiempo para alzar la vista y recordar el horizonte, seleccionar los medios para alcanzar el fin y tener la posibilidad de crear la manera más eficiente de conseguirlo.

Al final nuestra aportación al mundo vendrá precedida de la gran batalla que queramos afrontar. ¿Cuál es la batalla que eliges combatir?, ¿Qué batallas decides descartar?…..

Equivocarse

Sirva para reconciliar historias y silenciar miedos.

Todo el mundo tiene derecho a ser feliz, eso es indiscutible y considero que deberíamos de tenerlo en cuenta a la hora de programar nuestras vidas. Todo el mundo tiene derecho a ser feliz o como mínimo a buscar la felicidad (como cita la Declaración de Independencia de los EEUU del 4 de Julio de 1776). Pero no hay que olvidar algo que también es muy importante, a saber, todo el mundo tiene derecho a equivocarse. Todo el mundo tiene derecho a cometer un error, analizarlo, aprender de él y volver a intentarlo.

Equivocarse forma parte de la vida. Todas las acciones que empezamos tienen, un porcentaje de error. Existe la posibilidad de que cuando se realice esa acción, no se desempeñe bien y, aunque la opción es buena y la intención también, la ejecución no sea como se esperaba y hay que volver a empezar. ¿Dónde está el problema?. Sucede que a menudo no empezamos una acción, no elegimos una opción o no damos el primer paso porque focalizamos en ese porcentaje. El error eclipsa el acierto y nos impide avanzar y en consecuencia, también nos impide ese derecho primero que es ‘buscar la felicidad’.

Ciertamente cuando alguien dice: ‘No te preocupes, equivocarse es de humanos’ o ‘No le des más vueltas, haz lo que consideres y si te equivocas vuelves a empezar’, detectamos inmediatamente que esas personas no se están jugando nada, no están eligiendo, no están dentro del proceso de discernimiento, son simplemente espectadores de uno de los momentos más difíciles de nuestras vidas. Pero dar consejos es gratis.

Elegir no es fácil porque equivocarse no es agradable. Cuando nos toca elegir, en el fondo, buscamos alegría, placer, ilusión, proyecto, estabilidad, felicidad. Elegir no quiere encontrarse con un camino incierto, un periodo desagradable, unas consecuencias desastrosas o una tristeza desoladora. Pero para poder elegir en libertad debemos aceptar la posibilidad de equivocarnos.

La tentación nos llevará siempre a caer en la trampa y dejarnos paralizados, no dar el paso, no decir esas palabras, no optar por la alegría, no buscar la felicidad, no dar el beso deseado, no reconciliarte con tu mejor amigo, no comprar el billete para visitar a quien tanto deseas, no emprender esos estudios que tanto te emocionan,….todo aquello que impida nuestra felicidad. Equivocarse es una opción, pero sólo eso, una opción.

La máxima consolación en nuestra vida la encontraremos cuando perdamos el miedo a equivocarnos. Cuando aprendamos que en el error también está el acierto.

Dar a luz

Este post te lo escribo a ti, que estás embarazada, que vas a ser madre, que estás deseando verle la cara y no dejar nunca de sonreír.

Sirva para celebrar la nueva vida

Posiblemente no haya nada más bonito que ver la cara de ese bebe que ha estado durante nueve  meses compartiendo todo dentro de ti.

Creo que eres una afortunada por vivir una experiencia como esta. Nosotros tan sólo somos espectadores de uno de los momentos más maravillosos de la vida. Creo que Dios estuvo muy acertado al permitiros a vosotras la posibilidad de dar a luz. No creo que nosotros seamos capaces de pasar por ese trámite con tanta alegría y gozo como vosotras.

El camino, imagino, no ha sido nada fácil. Molestias físicas, incertidumbre de futuro, cabeza dividida entre las obligaciones y devociones, la lucha contra los antojos, la cara de felicidad protocolaria cuando el cansancio aprieta y las visitas nunca se marchan, noches incómodas sin saber cómo ponerte, pelea constante con el armario para encontrar aquello que más camufle la pequeña vida que nace en ti y mil pequeñas batallas que ya están llegando a su término.

Te imagino esbozando una sonrisa cuando te encuentras en algún espejo contigo misma. Bajas la mirada, ves tú tripita y recuerdas que está ahí, muy cerca de ti. Sabes que te escucha, te sueña, te anhela, te abraza. Sabes que tú serás la única persona a la que dirá ‘Mamá’ y que llamará día y noche, todos los días de su vida, cuando tenga algo que contarte, cuando quiera compartir contigo la alegría más grande o la tristeza más profunda, estés o no presente. Sabes que, en muchos momentos de su vida se pregunta ‘¿Qué haría mamá ahora?’ o simplemente, cuando haya distancia y tiempo entre vosotros, se gritará para sí mismo: ‘¡Cómo me gustaría que mamá estuviera aquí!’.

Tú serás su consuelo, su apoyo, su referente, su guía, su batalla, su amor incondicional, su deseo profundo, su salvación. Tú serás la primera persona en la que piense cuando algo nuevo le ocurra, cuando algo nuevo descubra o cuando algo nuevo le rompa el corazón.

Creo que la convivencia y la educación hacen que los padres también tengan un papel importante en sus vidas, pero nada que ver con la conexión especial que comparten con las madres. Sangre, alimentos, ilusiones, miedos, alegrías, segundos-minutos y horas , y un espacio físico que conecta vidas y une esperanzas.

Te voy a pedir un favor, cierra los ojos, acaricia tu cuerpo que también es su hogar y siente como suavemente se mueve. Te quiere dar la mano, quiere que le acaricies el rostro, que le pases la mano por la espalda, que te fundas en un abrazo con él. Estoy seguro que ahora, estando los dos tan juntos, su mayor deseo es mirarte a los ojos y decirte ‘Hola mamá, ya estoy aquí’. Ya queda poco.

Disfruta mucho de este tiempo de fortuna, de alegría, de VIDA.

Un fuerte abrazo,nos vemos pronto.

Hacia dónde nos dirigimos….

Sirvan estas palabras para pensar nuestras raíces, escuchar nuestros deseos y orientar nuestros impulsos.

Vivimos un momento convulso. Cambios políticos, incertidumbres financieras, desconciertos éticos, Instituciones caducas, normas cívicas bajo sospecha….¿Hacia dónde nos dirigimos?.

Ciertamente estamos en un momento de crisis. No quiero decir que la vieja profecía de los Mayas acerca de que el 2012 nos traería el final del mundo, fuera cierta, pero qué duda cabe que los momentos que estamos viviendo son históricos, novedosos y quizá preocupantes. Aires de cambio que si  guardaban aquellas palabras de los viejos mayas.

La incertidumbre abarca todas las esferas sociales. Si miramos desde las cúpulas, vemos que a nivel social y político el sistema ha sido pervertido bien por la propia naturaleza del mismo o bien por las personas que han regulado su fuero interno, han movido sus hilos, han gestionado sus normas. Todos dejamos surgir ‘Angeles y Demonios’ personales cuando aparece el poder. El resultado que tenemos ahora es devastador. La desconfianza crece y no parece que meras palabras acallen ese temporal que cada día aumenta con razón y quizá también con justicia.

No podemos permitir que nos tomen el pelo. Somos conscientes, en este tiempo de la información, de que todo, tarde o temprano, sale a la luz. La verdad tiene más fortaleza que la mentira y por ello, al final, siempre sale vencedora. Las personas que defienden una ética del interés encuentran una moral variable, efímera y de conveniencia. Eso supone que frente al movimiento circunstancial de la vida la disposición será variante y palabras como Responsabilidad, Honradez, Honor, Compromiso y Fidelidad pierden su sentido, se quedan vacías. Una pena, ¿verdad?.

Somos seres sociales por naturaleza pero la necesidad del instinto no determina qué sociedad debemos tener. El rumbo que coja será aquel que queramos para nuestras vidas. Tendencias pragmáticas, individualistas, comunitaristas o liberales son sólo modelos que han marcado diferentes momentos históricos pero no son ni definitivos, ni perfectos. En el papel cabe todo.

¿Qué sociedad queremos?, ¿Hacia dónde vamos?, ¿Con qué perfil de persona contamos?.

Generar individuos y no personas aislará más que fortalecerá, separará más que unirá, crispará más que conciliará. Que, como decía Hannah Arendt, ‘lo social’ no invada esferas privadas o públicas para destruir la unión personal que necesita nuestro mundo.

Lo que resuelve la acción personal que no lo rompa la acción burocrática.

Aunque estés lejos…

Sirva para recordar a la gente querida que nos está con nosotros.

(Aunque esta carta está escrita en singular, sois muchos los que tuvisteis que marchar de vuestra casa, de vuestra ciudad. Los que habéis viajado a sitios lejanos abriendo nuevos frentes, conquistando nuevos retos y esta carta va dirigida a vosotros, a todos vosotros, porque os recordamos con cariño, con frecuencia y con nostalgia. Somos conscientes que pronto estaréis de vuelta y podremos celebrarlo juntos de nuevo, pero sirvan estas palabras como abrazos literarios que nos acercan en la distancia.)

‘Te echo de menos. Imagino que te lo habré dicho muchas veces pero nunca está de más volverlo a repetir. Te echo de menos. Todos entendimos que las circunstancias no son nada fáciles ahora y hay que buscar nuevas fuentes de empleo, nuevos caminos que recorrer, nuevos sueños que conquistar, pero aún así, eres especial y a la gente especial se le echa en falta.

Dicen que la distancia genera olvido pero nada más lejos de la realidad. Ahora, en la distancia, estás más presente que nunca. Cuando nos juntamos, eres el principal protagonista de las conversaciones, el rey de las anécdotas, el actor principal de la conversación. No estás lejos, al menos para nosotros. Imagino que en los momentos difíciles pensarás que nos hemos olvidado de ti, que tu vida ya no está tan presente en nosotros como cuando estabas aquí. Pues no, no es cierto. Aunque no podamos vernos de manera asidua, aunque no nos llamemos con frecuencia, sigues estando entre nosotros. Ayer, sin ir más lejos, cuando nos volvimos a juntar como cada fin de semana, las primeras palabras fueron sobre ti. Siempre acaba la conversación igual ‘Ojalá le vaya bien, se lo merece’. Dentro de nosotros sigue vivo el deseo que nos contaste antes de marchar. ‘Necesito irme, seguir creciendo, llenarme de experiencias, ver si soy capaz de conquistar ese sueño. Luego volveré pero mientras tanto, entendedme, necesito marchar’. Queremos que sigas creciendo, que te llenes de esas aventuras que la vida nos tiene preparadas, que nos envíes fotos por el Whatsupp para que podamos percibir, al menos un poquito, aquello que estás viendo. Queremos que luches incansablemente para conseguir tus proyectos y que cuando vuelvas  vayamos juntos a la playa de la Malvarrosa a pasear y podamos estar horas y horas vibrando escuchando tus historias, tus anécdotas, tus experiencias.

Nosotros seguimos aquí, tratando de dominar el tiempo que nos toca vivir. Felices con el curso de la vida con una sonrisa en la cara y con el feliz recuerdo de que tu también nos tienes presentes. No te preocupes por nosotros. Sabes que entre unos y otros nos apañamos bien y que en esta vida los ingredientes que necesita cualquier iniciativa son un 80% de disciplina y un 20% de talento y en esos porcentajes nos manejamos bien.

Tú disfruta mucho, llénate de experiencias. No tengas miedo a la soledad. Imagino que a veces te visitará e incluso te tentará con la idea de volver sin conseguir tus metas, pero no cedas. Todo amor requiere sacrificio, también este, así que lucha, no desfallezcas y sigue hacia delante. Eres valiente y por eso eres siempre serás un referente para nosotros.

Te queremos. Te queremos mucho. Recuerda que la distancia no será ni el rechazo ni el olvido. Siempre estaremos juntos.

Recibe, allá donde estés, un fuerte y cariñoso abrazo.

‘You only live once but if you do it right once is enough’

Coaching

Sirva para discernir lo que queremos ser y lo que podremos ser.

En la actualidad está muy de moda el ‘coaching’, pero, ¿Toda psicología positiva es ‘coaching’?, ¿Cuál es la verdadera motivación?, ¿La necesitamos?, ¿Por dónde puede aparecer el intrusismo?. ¿Todo el mundo puede llegar a hacer cualquier cosa?, ¿Dónde está el límite?.

La postmodernidad ha traído hábitos sospechosos que han generado actitudes relativistas. El engaño de pensar que ‘todo vale’ hace creer que siempre existe una posible solución, una mano salvadora o un mundo ideal donde acudir en caso de necesidad. Esa degeneración de la realidad reduce el ámbito de implicación y compromiso. La falta de vínculo en el proyecto abre un espacio entre la persona y su vinculación por sacarlo adelante, de tal manera que se enfrían las ilusiones, se silencian los sueños y desaparecen las motivaciones. El relativismo trae un mundo des-vinculado, des-motivado y des-ilusionado.

La gente necesita esa motivación. Necesita sentirse partícipe del mundo que vive. Saber que las cosas que hacen generan un camino personal que dota de sentido la realidad que se vive. La psicología humana depende de una balanza que determina el modo de proceder en las dinámicas activas en las que se ve implicado. Necesitamos saber nuestro ‘para’ y con ello descubrir nuestro ‘cómo’.

El problema viene cuando, ante esa falta de motivación fruto de las circunstancias históricas, surge gente que trata de vender humo, generar castillos en el aire o proporcionar sueños que pueden convertirse en tormentos. Por la grieta viene la trampa. Para poder hablar del desarrollo de capacidades es necesario hablar del esfuerzo que conlleva adquirirlas. Mostrar la grandeza de un sueño exige mostrar, también, la dificultad de alcanzarlo. Revisar nuestras virtudes obliga a re-encontrarnos con nuestras limitaciones. Ni todos tienen todo, ni todo pueden alcanzarlo todos.

Las palabras decoran la realidad, la señalan y a veces la describen. Pero hay gente que se empeña en generar bulos y fantasías. No es fácil decirle a alguien que no lo va a poder hacer o que ese sueño no se va a cumplir. Probablemente lo más educativo sea que tropiece para darse cuenta de sus limitaciones. En cualquier caso, no hagamos más grande un Goliat que algún día, sin previo aviso, puede conducirnos a la desesperación.

Discernir, eso es lo que necesitamos. Ponernos frente a nuestra realidad, frente a nuestra creación y tratar de seleccionar aquello que nos hace felices y descartar aquello que, aún con apariencia de bien, sólo nos pondrá contentos por un momento determinado. Necesitamos mirar más allá de los árboles para poder contemplar el bosque.

Dicen que ser maduro es aprender a decir ‘adios’. La posibilidad de cerrar un proyecto personal (generado desde la entelequia y no desde la objetividad) que hemos cultivado durante años supone un dolor grande que nos cuesta afrontar, pero es ahí donde hay crecimiento, construcción, camino.

No todo vale. No todo sirve por igual. No todos podemos todo. No da igual una cosa que otra. Cada uno tiene su camino, construido a cada paso, pero contando con las herramientas vitales que Dios le ha dado y con la capacidad de elección que el discernimiento le proporciona. Conocer nuestra realidad es un gran regalo.

No te dejes engañar pero no dejes de luchar.

Segunda oportunidad

Sirva para escuchar el interior, cerrar los ojos al pasado y respirar el aire nuevo de un futuro esperanzado.

Si, existe la segunda oportunidad. Existe la ocasión para volver a sonreir, para sentir que la vida esta de tu lado, que los latidos del corazón que escuchas no son martillazos que te castigan por las dudas del pasado, los errores de la ocasión fallida o la dejadez que lideró la maldita pereza. No, no te culpes por aquello. Escucha la música, respira hondo y date tiempo. La segunda oportunidad está ahí, a tu mano, sólo depende de que tu corazón lo crea y tu cabeza lo entienda.

Mucha gente echa la culpa a las circunstancias pero no entres en ese juego. El mundo tiene su ritmo, a veces  pesado, duro y difícil de comprender, pero no uses como excusa lo que puedes convertir en argumento para generar una segunda oportunidad. Supongo que me dirás que es fácil decirlo y que las palabras decoran lo que la realidad oculta y no te voy a quitar razón, pero también te diré que las palabras son la chispa de arranque de una motivación que puede hacer que tu vida sea de otro color, que los días tengan otra  inspiración, que el futuro no sea una condena sino una segunda oportunidad.

Los tiempos difíciles duelen, es cierto, pero siente la mirada de aquel que te comprende, que te quiere, que te escucha. Una segunda oportunidad no tiene que tener los mismos instrumentos y generar la misma melodía. La realidad es poliédrica y nuestro campo de visión, audición y olfato no debe limitarse a la experiencia pasada. Las lágrimas que despiden lo vivido limpian el camino para la nueva experiencia. No tengas miedo a empezar de nuevo. Puedes resucitar saliendo del oscuro camino que quizá haya terminado o hayas querido que termine, pero insisto, no tengas miedo a empezar de nuevo una o cuantas veces consideres. La vida sólo termina cuando tu corazón deja de emitir la sonrisa por percibir el sol cada mañana, hasta entonces, siempre existe la posibilidad.

‘Conócete a ti mismo’ era el lema griego que lideraba el Templo de Apolo en Delfos, cuna de sabiduría, predicción y creencia. Pues bien, ese conocimiento ayuda a saber cuáles son tus talentos, tus límites, tus miedos. La segunda oportunidad vendrá diseñada por esas coordenadas. Mira el cielo, escucha tu interior y da el primer paso. Sólo te pido eso, un paso. La confianza no viene en paquetes low cost, sino desde el conocimiento de quién eres, cómo eres y lo que puedes.

La segunda oportunidad existe, créeme. No mires al suelo ni alimentes la desazón. No esperes que ocurra lo mismo que ha ocurrido. La segunda oportunidad suena diferente pero está, existe y te espera.

Ejemplos de vida. ‘Los mejores’

Sirva para buscar, hallar y enaltecer a los líderes del mañana.

Es común la crítica social. No creo que sólo corresponda a los ámbitos frecuentados por cada uno de nosotros. Se ha convertido en causa de indignación, argumento de batalla y consuelo desesperado.

De todas las cruzadas que podríamos emprender contra el estado vital de la sociedad actual, creo que merece la pena focalizar nuestras cuestiones (al menos por un momento) en los ejemplos desaparecidos, referentes enmascarados o los lideres adormecidos.

¿Dónde están ‘los mejores’?, ¿Por qué no salen al escenario social y dan un golpe de autoridad?, ¿Dónde se han metido?, ¿Por qué la sociedad no los demanda?, ¿Por qué la sociedad no los cuida?, ¿Por qué tenemos que ver como los medios de comunicación presentan como ejemplos ‘vidas rotas’, antes que ‘vidas ejemplares’?, ¿Por qué no hacen programas donde den a conocer a gente con un sistema de valores basado en el ‘bien común’, en la ‘no violencia’, en la entrega desinteresada a los demás, en la importancia del sacrificio, del esfuerzo, de la constancia….?, ¿Dónde están esas personas que consideran que el camino fácil no lleva a ningún sitio que merezca la pena?, ¿Por qué se han escondido aquellos líderes que pueden ayudar a los demás, servir de referencia, mostrar un ‘camino’? Dudo que tengan miedo, dudo que busquen el beneficio propio, dudo que desconfíen de sus fuerzas.

Necesitamos a ‘los mejores’. Los mejores en las escuelas, los mejores en la universidad, los mejores en sus trabajos, los mejores padres, los mejores hijos, los mejores amigos, los mejores ciudadanos. Necesitamos verlos por las calles, escucharlos en las aulas, admirarlos en los medios de comunicación.¡¡¡’Necesitamos a los mejores’!!!.

No creo que el mayor argumento que podamos utilizar sea pensar que a ‘las clases dirigentes’ no les interese que la gente sea brillante. ¿Hasta qué punto mandan en nuestras vidas?, ¿Dónde está el orgullo personal de demostrar que puedo hacerlo mejor?, ¿Dónde están los sueños personales de cada uno para conseguir aquello que se proponen?. No podemos quedarnos dormidos, no podemos dejarnos manipular de esta forma tal descarada. Si no nos gusta lo que vemos, ¿Por qué no lo cambiamos?, ¿Por qué seguimos lamiendonos las heridas en vez de mirar al frente y dar un paso hacia delante?.

Percibo que la gente tiene vergüenza de destacar, pero ¿Por qué?, Si tienes una virtud, ¿Por qué no la perfeccionas y la muestras al mundo?, ¿Qué hay de malo en ser ‘el mejor’?, ¿Envidias?, ¿Rencores?, ¿Vergüenza? Vergüenza debemos tener a robar, a mentir, a golpear a alguien, a no dar todo aquello que podemos dar, a sentir que sólo con lo mínimo es suficiente, pero ¿A ser mejor que antes?, ¿A tener la satisfacción de disfrutar de los éxitos?, ¿A que los demás te feliciten porque has ayudado en sus vidas?, ¿A eso tenemos que tener vergüenza?, No familia, no, a eso no podemos ni debemos tener vergüenza.

Esto momento histórico necesita de ‘los mejores’ de manena que si tu eres uno de ellos, por favor, sal de la madriguera y guíanos en este mundo. Gracias.