Archivo mensual: septiembre 2014

Coaching

Sirva para discernir lo que queremos ser y lo que podremos ser.

En la actualidad está muy de moda el ‘coaching’, pero, ¿Toda psicología positiva es ‘coaching’?, ¿Cuál es la verdadera motivación?, ¿La necesitamos?, ¿Por dónde puede aparecer el intrusismo?. ¿Todo el mundo puede llegar a hacer cualquier cosa?, ¿Dónde está el límite?.

La postmodernidad ha traído hábitos sospechosos que han generado actitudes relativistas. El engaño de pensar que ‘todo vale’ hace creer que siempre existe una posible solución, una mano salvadora o un mundo ideal donde acudir en caso de necesidad. Esa degeneración de la realidad reduce el ámbito de implicación y compromiso. La falta de vínculo en el proyecto abre un espacio entre la persona y su vinculación por sacarlo adelante, de tal manera que se enfrían las ilusiones, se silencian los sueños y desaparecen las motivaciones. El relativismo trae un mundo des-vinculado, des-motivado y des-ilusionado.

La gente necesita esa motivación. Necesita sentirse partícipe del mundo que vive. Saber que las cosas que hacen generan un camino personal que dota de sentido la realidad que se vive. La psicología humana depende de una balanza que determina el modo de proceder en las dinámicas activas en las que se ve implicado. Necesitamos saber nuestro ‘para’ y con ello descubrir nuestro ‘cómo’.

El problema viene cuando, ante esa falta de motivación fruto de las circunstancias históricas, surge gente que trata de vender humo, generar castillos en el aire o proporcionar sueños que pueden convertirse en tormentos. Por la grieta viene la trampa. Para poder hablar del desarrollo de capacidades es necesario hablar del esfuerzo que conlleva adquirirlas. Mostrar la grandeza de un sueño exige mostrar, también, la dificultad de alcanzarlo. Revisar nuestras virtudes obliga a re-encontrarnos con nuestras limitaciones. Ni todos tienen todo, ni todo pueden alcanzarlo todos.

Las palabras decoran la realidad, la señalan y a veces la describen. Pero hay gente que se empeña en generar bulos y fantasías. No es fácil decirle a alguien que no lo va a poder hacer o que ese sueño no se va a cumplir. Probablemente lo más educativo sea que tropiece para darse cuenta de sus limitaciones. En cualquier caso, no hagamos más grande un Goliat que algún día, sin previo aviso, puede conducirnos a la desesperación.

Discernir, eso es lo que necesitamos. Ponernos frente a nuestra realidad, frente a nuestra creación y tratar de seleccionar aquello que nos hace felices y descartar aquello que, aún con apariencia de bien, sólo nos pondrá contentos por un momento determinado. Necesitamos mirar más allá de los árboles para poder contemplar el bosque.

Dicen que ser maduro es aprender a decir ‘adios’. La posibilidad de cerrar un proyecto personal (generado desde la entelequia y no desde la objetividad) que hemos cultivado durante años supone un dolor grande que nos cuesta afrontar, pero es ahí donde hay crecimiento, construcción, camino.

No todo vale. No todo sirve por igual. No todos podemos todo. No da igual una cosa que otra. Cada uno tiene su camino, construido a cada paso, pero contando con las herramientas vitales que Dios le ha dado y con la capacidad de elección que el discernimiento le proporciona. Conocer nuestra realidad es un gran regalo.

No te dejes engañar pero no dejes de luchar.

Si volviera a nacer

Sirva para re-CORdar, re-visar y re-formular.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me dejara estar con las personas que me han enseñado a crecer, que me han ayudado a levantarme, que me han correspondido con cariño.

Si volviera a nacer le pediría a Dios una familia en la que las decisiones se tomaran en grupo, las alegrías se compartieran entre todos y las tristezas las combatiéramos unidos. Una familia en la que los ojos no son de uno sino el complemento del otro, las manos no son de uno sino el apoyo del otro y el tiempo no es de uno sino de todos. Le pediría a Dios una familia como la que tengo.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me dejara sentir la brisa de la tarde cuando cae el sol. Sentir que un día se acaba con todo lo que ello conlleva pero que al día siguiente existe otra posibilidad, por muy mal que lo haya hecho, por muy equivocado que haya estado. Le pediría a Dios que me concediera la gracia de sentir la alegría de la salvación.

Si volviera a nacer le pediría a Dios unos amigos sinceros, humildes, entregados. Le pediría unos amigos que hacen la función de hermanos con los que las sonrisas se multiplican y las desgracias se dividen. Le pediría unos amigos  que me ayuden a entender que en este mundo nunca estaré sólo. Le pediría unos amigos como los que tengo.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me regalara la posibilidad de enamorarme. De sentir que una luz ha entrado en mi corazón y lo ha eclipsado todo. Que mi vida no es el centro sino sólo una nota a pie de página frente al huracán que remueve mis entrañas. Le pediría que me permitiera llorar por amor, porque esas lágrimas purifican el deseo y engrandecen la pasión. Le pediría que me permitiera esperar con ilusión, haciendo de ese tiempo un mundo de fantasía y felicidad. Le pediría que se detuviera el tiempo cuando sientes el abrazo esperado, el beso soñado y la mirada comprensiva.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me concediera la posibilidad de volver a formar parte de una comunidad, de un grupo, de un colectivo. Le pediría que me acercara a esa gente que tiene la misma raíz, la misma savia, la misma proyección, para poder compartir la vida sin complejos diciendo abiertamente lo que pasa por mi corazón y mi cabeza.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me plantee retos, desafíos, proyectos que no me dejara morir en la mediocridad, en la medianía, en la mezquindad. Que me diera la fuerza para superar a esos dos demonios que nos persiguen siempre; la pereza y la nostalgia.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me llevara de nuevo a esos momentos de desierto personal, de soledad guerrera, de crecimiento humano. Le pediría también que me diera la valentía para afrontar las situaciones de decisión y el coraje para comprometerme con la elección tomada.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que siguiera cerca, como lo hace. Que me cuidara, protegiera y alentara a vivir una vida entregada en el servicio de la forma o manera que considerara oportuna.

Si volviera a nacer le pediría a Dios que me enseñara a cuidar mejor de la gente que tengo cerca. A prestar atención a sus necesidades y ayudar a solventar las adversidades. Le pediría un corazón compasivo y misericordioso para que mi vida fuera suya sin pedir nada a cambio, sin esperar ninguna compensación.

Si volviera a nacer…..