Archivo mensual: enero 2014

Ejemplos de vida. ‘Los mejores’

Sirva para buscar, hallar y enaltecer a los líderes del mañana.

Es común la crítica social. No creo que sólo corresponda a los ámbitos frecuentados por cada uno de nosotros. Se ha convertido en causa de indignación, argumento de batalla y consuelo desesperado.

De todas las cruzadas que podríamos emprender contra el estado vital de la sociedad actual, creo que merece la pena focalizar nuestras cuestiones (al menos por un momento) en los ejemplos desaparecidos, referentes enmascarados o los lideres adormecidos.

¿Dónde están ‘los mejores’?, ¿Por qué no salen al escenario social y dan un golpe de autoridad?, ¿Dónde se han metido?, ¿Por qué la sociedad no los demanda?, ¿Por qué la sociedad no los cuida?, ¿Por qué tenemos que ver como los medios de comunicación presentan como ejemplos ‘vidas rotas’, antes que ‘vidas ejemplares’?, ¿Por qué no hacen programas donde den a conocer a gente con un sistema de valores basado en el ‘bien común’, en la ‘no violencia’, en la entrega desinteresada a los demás, en la importancia del sacrificio, del esfuerzo, de la constancia….?, ¿Dónde están esas personas que consideran que el camino fácil no lleva a ningún sitio que merezca la pena?, ¿Por qué se han escondido aquellos líderes que pueden ayudar a los demás, servir de referencia, mostrar un ‘camino’? Dudo que tengan miedo, dudo que busquen el beneficio propio, dudo que desconfíen de sus fuerzas.

Necesitamos a ‘los mejores’. Los mejores en las escuelas, los mejores en la universidad, los mejores en sus trabajos, los mejores padres, los mejores hijos, los mejores amigos, los mejores ciudadanos. Necesitamos verlos por las calles, escucharlos en las aulas, admirarlos en los medios de comunicación.¡¡¡’Necesitamos a los mejores’!!!.

No creo que el mayor argumento que podamos utilizar sea pensar que a ‘las clases dirigentes’ no les interese que la gente sea brillante. ¿Hasta qué punto mandan en nuestras vidas?, ¿Dónde está el orgullo personal de demostrar que puedo hacerlo mejor?, ¿Dónde están los sueños personales de cada uno para conseguir aquello que se proponen?. No podemos quedarnos dormidos, no podemos dejarnos manipular de esta forma tal descarada. Si no nos gusta lo que vemos, ¿Por qué no lo cambiamos?, ¿Por qué seguimos lamiendonos las heridas en vez de mirar al frente y dar un paso hacia delante?.

Percibo que la gente tiene vergüenza de destacar, pero ¿Por qué?, Si tienes una virtud, ¿Por qué no la perfeccionas y la muestras al mundo?, ¿Qué hay de malo en ser ‘el mejor’?, ¿Envidias?, ¿Rencores?, ¿Vergüenza? Vergüenza debemos tener a robar, a mentir, a golpear a alguien, a no dar todo aquello que podemos dar, a sentir que sólo con lo mínimo es suficiente, pero ¿A ser mejor que antes?, ¿A tener la satisfacción de disfrutar de los éxitos?, ¿A que los demás te feliciten porque has ayudado en sus vidas?, ¿A eso tenemos que tener vergüenza?, No familia, no, a eso no podemos ni debemos tener vergüenza.

Esto momento histórico necesita de ‘los mejores’ de manena que si tu eres uno de ellos, por favor, sal de la madriguera y guíanos en este mundo. Gracias.

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Momentos difíciles

Sirva para recuperar la sonrisa. Esta música te hará ‘Intocable’.

Quiero que sepas que este post te lo escribo a ti, si, a ti. Te lo prometí y aquí está.

Imagino que por la cabeza te pasan preguntas como estas: ‘’¿Por qué todos se han puesto en mi contra?, ¿Por qué el tiempo libre ha decidido marcharse y dejarme con todos los problemas?, ¿Por qué nadie me ayuda?….todo el mundo me dice que me anime que todo saldrá bien, pero ¿Qué saben ellos lo que siento?, ¿Qué saben ellos lo que va a ocurrir?…Me hace gracia cuando alguien me coge del brazo y, en voz baja, me comenta ‘No te preocupes, estoy contigo’, ¿Qué significa ‘estoy contigo’?, ¿Están conmigo cuando estoy muy cansada y no puedo dormir porque alguien me necesita urgente?, ¿Están conmigo cuando acabo de resolver un problema y me surgen tres más?, ¿Están conmigo cuando entro a una reunión y nadie es capaz de ponerse en mi lugar?. Agradezco todas las muestras de cariño, pero no, no necesito el consuelo tonto de todo el mundo que sólo sabe decir las cosas más políticamente absurdas que se han convertido en versitos coloquiales.’’

Tienes toda la razón. Te diría que todo pasa, que los momentos son efímeros (tanto buenos como malos), que las manecillas del reloj no se detienen por nada ni por nadie, que la comprensión es más un deseo que una orden o que de las adversidades se aprende, pero todo esto ya lo sabes, no te lo volveré a decir. El consuelo no vendrá de fuera, sino de dentro. La sonrisa no entrará por la vista, sino por el corazón. Tienes la fortuna de respirar la cercanía de esas dos ‘joyas’ que no entienden de rencores, ni de intereses ni de ‘momentos metafísicamente dificiles’. Lo único que quieren es ver a su madre, estar con ella, escuchar su voz y sentir sus abrazos. Pero ese consuelo que se ofrecerá desde fuera, nacerá desde dentro, en tu corazón. Y la mirada a ese mundo que se ha vuelto en tu contra, será diferente, será cercana, acogedora y positiva.

Los momentos no los pintamos nosotros, nos vienen dados y la magia de la vida no sólo está en descubrir cómo ha salido una paloma de una chistera, sino también en saber con qué colores pintar los momentos adecuados o las situaciones imprevistas. Cuando la dificultad de un momento la mide tu cabeza poco tiene que ver con la medida de tu corazón. Los sentimientos son ondas expansivas que tratan de acoplarse a las piezas que deja el puzle de la vida. Algunas veces buscamos el hueco perfecto para nuestra pieza de ese puzzle, pero no siempre cuadra y vamos aprendiendo que la intención del destino prima sobre nuestra obcecada voluntad.

Ahora cierra los ojos, mira hacia atrás. Escoge un momento, sólo un momento en el que crees que fuiste feliz. Piensa en él y trata de revivirlo. Recuerda las carcajadas que salieron, las sonrisas en los rostros de los demás y la sensación de plenitud que sentías ahí. Bien, pues eso también es la vida. Y volverá, de verdad, créeme.

Ahora, la prueba vital está en bailar este ritmo feo y estridente que escuchas en tu quehacer diario. Pero el concierto no ha terminado y la melodía tiene sorpresas para ti. Mucho mejores, más bonitas y que seguro que te llenarán profundamente. Recuerda que la mejor melodía necesita dos tonos para ser armónica y que no estás sola. Esta música que estas escuchando sólo pasa ahora y este momento único es un regalo que jamás nadie te podrá quitar….y somos muchos los que estamos a tu lado, apoyándote, acompañándote, sonriéndote.

‘Después del momento más oscuro de la noche, llega el comienzo del amanecer’.

Se fuerte, tú puedes.

Decir Adiós

Sirva para valorar lo que tuvimos y lo que tenemos….

Cuesta decir ‘adiós’ pero es tan necesario como decir ‘hola’. Las cosas en la vida se van, marchan, nos dejan. Es difícil ponerse delante de una situación de despedida porque nosotros, lo que realmente queremos, es que las cosas que nos gustan permanezcan siempre entre nosotros y las situaciones que nos han hecho sufrir se vayan lo más lejos posible. Pero la vida tiene otras normas que nuestra voluntad no puede modificar. Los tiempos son los que son y somos nosotros los que tenemos que aceptar el ritmo que marca el compás de la naturaleza.

El dolor de un ser querido que se va, de un amigo que nos deja o de una situación que apreciamos mucho y que finaliza hace que nuestro inconsciente rompa de nuevo con ese pacto personal que se hace con todo lo que nos aporta felicidad. Un pacto de eternidad que no cumple con el patrón natural que determina la temporalidad de las cosas, sino que genera una ilusión platónica en la que pensamos que siempre estaremos juntos.

Quizá la madurez sea, simplemente, aprender a decir ‘adiós’ sin que duela tanto. Aunque, a veces, a pesar de que el dolor no adquiera carácter público no significa que no exista por dentro. Duele dejar pasar aquello que construye nuestra identidad. Duele perder parte de lo que compone tu circulo afectivo de contención. Duele pensar que las cosas ya no volverán a ser como antes.

Pero el dolor es una pincelada más de la vida. Quizá sea el faro que nos avisa que no somos los dueños y señores de lo que vemos, de todo lo que vivimos, ni siquiera de nosotros mismos. Esa luz intermitente que nos recuerda que no somos un ‘todo’ sino que formamos parte de ‘algo’.

Agradecer lo que vivimos y con quien lo vivimos. Recordar que estamos de paso y valorar lo que tenemos, lo que perdemos y lo que somos.

No es fácil decir adiós, como no es fácil vivir. No es fácil despedirse de una persona que te quiere, un amigo que consuela,  un animal que te ha acompaña o un año que finaliza. No es fácil vivir en la temporalidad de las cosas cuando nuestra cabeza juega a los momentos infinitos y a las situaciones eternas.

Pero la vida sigue, el sol vuelve a salir y las horas siguen pasando. Tenemos el regalo del recuerdo, la experiencia del corazón y la sonrisa al recordar lo felices que éramos cuando estábamos con ell@s.

Gracias por lo vivido contigo.

Una página más…

hojas

Sirva para hacer evaluación del año vivido.

En conversaciones de estos días escucho a la gente hacer análisis del año que ya se fue. Me alegra saber que la gente hace evaluación de lo vivido. Significa que las cosas no pasan tan desapercibidas como ‘a priori’ pueda parecer. Que a la gente le pre-ocupa vivir y sobretodo vivir bien.

Para hacer un discernimiento sereno y agradecido del año, tenemos que analizar las cosas vividas con perspectiva. No es justo ver las consecuencias sin percibir las causas que las llevaron a cabo. No es sincero valorar los buenos momentos sin prestar atención a los malos que te fortalecieron y te ayudaron a esperar los buenos.

La seguridad que necesitamos pide patrones que se repitan, pero la gracia de esta vida está en lo imprevisible, en la incertidumbre, en la confianza. Anhelamos el año nuevo para hacer propósitos que nos ayuden a cambiar pero ese deseo puede ser una enmienda de modificación de algo vivido o una aspiración fruto de la esperanza que de un vuelco en nuestra vida y nos proporcione una felicidad de la que ahora no disfrutamos.

Seguro que mucho de lo vivido podría haber sido mejor, pero ahora no es tiempo de la lamentar algo que ya no podemos cambiar. No busquemos en el lamento el consuelo de los demás ni la excusa para no mejorar. Ahora es tiempo de observar, evaluar y proyectar. El 2013 ya no volverá a estar nunca más con nosotros, pero, gracias a Dios, el 2014 asoma tu página en blanco para que podamos empezar a escribir.

Las circunstancias actuales no son las mejores. La situación social, cultural y económica no ayuda a tener confianza en un futuro en el que los dirigente han decidido convertir el noble arte de la política en una juego de chaquetas mercenarias en el que la ideología sólo se demuestra por el color de la corbata y no con el poso de las reflexiones. ‘Los mejores’-aquellos a los que Ortega alentaba- han decidido mezclarse con el conjunto social de ciudadanos que sólo encuentran en la mediocridad una sutil forma de vida en la que cadenas de televisión hacen ricos a personajes sospechosos y en la que los ciudadanos prefieren dejarse llevar por utopías emotivas que privilegian rasgos de independencia frente realidades fácticas que piden a gritos ayudas sociales.

No sé lo que nos traerá el 2014 pero supongo que, en rasgos generales, aquel fruto vayamos sembrando desde hoy. Si decidimos apostar por la concordia, concordia viviremos. Si decidimos confrontación, confrontación tendremos. Así de fácil.

Las relaciones personales sólo piden que nuestro corazón deje un hueco –por pequeño que sea- para pensar en la persona que tenemos enfrente. Nada más. Si nos separamos, perdemos. Si nos unimos, ganamos. Otra reflexión fácil, verdad?.

¿Por qué nos cuesta tanto mantener un sentido que sea común a todos?. Ojala podamos decir aquello de ‘Puedes contar conmigo siempre’.

Mis mejores deseos para vosotros, lectores del blog. Que el 2014 os regale aquello que vuestro deseo más profundo y vuestra ilusión más sincera desee. Un fuerte abrazo.