Archivo mensual: noviembre 2013

¿Y si…?

Sirvan estas palabras como ayuda para la batalla…..

¿Cuál es la decisión que debemos tomar?, ¿Hacia dónde?, ¿Por qué?, ¿Seguro?, ¿Y si me equivoco?, ¿Y si….?

A veces los argumentos pasionales del corazón no son las bases racionales de la cabeza. La razón termina cuando empieza la experiencia y algunas decisiones se toman en el limbo de las dos. La soledad y el frio que acompaña el lugar de la decisiones sólo se puede calentar y acompañar con la cercanía de la Esperanza. La seguridad es un droga psicológica que nos produce euforia y, en algunos momentos, engaños. Seguridades vanas que delimitan un espacio corto de acción y plantean una frontera entre lo que se vive y lo que se podría vivir. ‘Ir ligero de equipaje’ purifica el alma de los seres contaminados por las seguridades mundanas que impiden la libertad de acción y creación.

Pero aún así, ¿Hacia dónde?, ¿Cuál es el camino correcto?. Hay algunos instintos que promueven soluciones a conflictos, pero que ocultan el largo plazo. Los instintos tienen las miras cortas, limitadas y viciadas. No muestran la verdad de un camino, sino la satisfacción de un deseo. Los instintos ayudan a estar contento, pero no pretenden la felicidad. El problema viene cuando el instinto está tan presente, cercano y tentador que resulta muy difícil alejarse de él.

Entonces, ¿Qué decisión debo tomar?. Decía San Ignacio de Loyola que ‘En tiempos de consolación y de desolación no se debe hacer mudanzas’. Las decisiones se deben tomar cuando las aguas se han calmando y no en la vorágine de tristeza, locura o felicidad. Las mejor decisión es la que acompaña al camino de la verdad, pero ¿Podemos llegar a estar seguros que caminamos por esa senda verdadera?. Quizá la respuesta nunca sea definitiva, por eso hay que confiar. Pero qué difícil resulta.

Al final, la vida nos plantea dos caminos. Hay que elegir y para ello tenemos la cabeza y el corazón. No hay más. Valga como petición que cada uno sepa discernir su vocación, su llamada, su destino. Que cada uno sepa que todos los caminos tendrán momentos de luz y momentos de oscuridad. Que no hay camino fácil que lleve a ningún sitio que merezca la pena. Pero que si la conciencia de la decisión acompaña a la satisfacción del camino, la felicidad será el aire que se podrá respirar.

Suerte y adelante, la vida te espera.