El por-hacer del por-venir

Sirvan estas palabras para no dejar al azar las consignas de nuestro destino.

¿Hasta dónde estás dispuesto a dar?, ¿Cuáles son tus límites?, ¿Conoces tus capacidades?, ¿Cuáles son tus motivaciones?, ¿Cuándo piensas empezar a disfrutar de la libertad tomando decisiones?, ¿Quieres vivir una vida llena de pensamientos tóxicos?, ¿Por qué no coges el testigo que se te ofrece?.

Muchas veces pensamos que las personas que hacen cosas especiales son personas especiales. Pero la excelencia de una vida no se refugia en una condición externa a la persona, sino en cúmulos de pensamientos positivos que saben discernir aquello que les favorece en detrimento de aquello que les perjudica. La vida, es mucho más grande que nuestra voluntad caprichosa y tendenciosa, pero nuestro horizonte vital nos ofrece constantemente oportunidades para coger el testigo de hazañas personales que pueden determinar el rumbo de una vida.

Nuestras vidas estar ‘por-hacer’. Somos nosotros los constructores, arquitectos, ingenieros, fontaneros, carpinteros, profesores, médicos, psicólogos, historiadores y community managers de nuestras propias vidas. Es muy fácil echar la culpa a los otros cuando las cosas no salen bien, o buscar un refugio para esconderse cuando el proyecto que se nos presenta creemos que es demasiado grande, o pensar que la propuesta de un por-venir diferente, atractivo y satisfactorio, no va con nosotros porque no queremos esforzarnos, pero sólo seremos capaces de avanzar, cuando nuestro desdén sea más pequeño que nuestra ilusión, cuando nuestra mediocridad sea eclipsada por nuestro espíritu de superación, cuando nos creamos de verdad, que los sueños se pueden conseguir.

El mundo actual necesita de gente creyente. Gente que crea en sí misma, gente que crea que las cosas se pueden hacer, que los retos se pueden conseguir, que ‘la satisfacción del trabajo bien hecho’ nos es una expresión acertada de un buen escritor, sino un estado vital real y posible, gente que crea en los demás. Necesitamos a gente que tome el testigo, que no piense en el por-venir como descargo de conciencia pensando ‘Ya se ocuparán otros de eso’, no, somos TODOS los que HACEMOS este mundo, pero para ello hay que creer, hay que confiar y sobre todo, hay que trabajar.

Es posible y probable que nos encontremos con gente que piense que no se pueden cambiar las cosas y que lo mejor es ‘cubrirse las espaldas’. No nos llenemos de pensamientos negativos. No nos dejemos influir por la necedad y  la cobardía. El miedo ni satisface ni convence. Todo es tan posible como la capacidad que tengas de creer en ello.

¿Estás dispuesto a liderar tu por-venir?, ¿Estás dispuesto a subir a la cumbre de tus montañas personales? Estoy dispuesto a acompañarte. No estás solo.

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2 Respuestas a “El por-hacer del por-venir

  1. Juan Ribes Hankins

    Gracias Javier,
    Precisamente ayer, veía un video que creo que encaja también: Todo depende de lo que creamos

    De la salida de la zona de confort hacia la zona de aprendizaje: Objetivo buscar la tensión creativa y la búsqueda de nuestros sueños.

    Te dejo el Link del video

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