Responsabilidad

Sirva para releer las coordenadas de nuestra vida.

¿Sabemos lo que tenemos que hacer?, ¿Hasta donde influye nuestra responsabilidad en los actos que acometemos?, ¿Hay siempre algún derecho que nos ampara?, ¿Somos conscientes de la responsabilidad de nuestros actos?

La palabra responsabilidad asusta al personal. Cuando somos conscientes de que nuestras elecciones y acciones tienen consecuencias, sentimos el frío incómodo de la responsabilidad. La mayor parte de las veces no caemos en la cuenta del hecho futuro que producirá alguna decisión que tomemos ahora. Sólo cuando la sorpresa llame a nuestro puerta y el susto nos saluda, nos damos cuenta de que aquello que hicimos llevaba un interés que ahora tenemos que pagar.

Ser consciente de la responsabilidad es una muestra de madurez personal. La responsabilidad supone el esfuerzo consciente de considerar la carga de una decisión y asumir que las cosas en esta vida no son gratis. Saber gestionar la obligación es un premio que facilita el hecho de vivir.

Las personas responsables son aquellas que cumplen con la condición necesaria y suficiente de aquello que se les ha asignado, por contra, una persona irresponsable es aquella que, empezando una acción, no cumple con lo establecido por ella y, o bien deja las cosas a medio hacer, o bien elabora unas normas de conducta propias que chocan frontalmente con aquello que se debería de hacer.

La conciencia de cada uno debería de ser el juez justo y definitivo que dictara la sentencia más equilibrada y recta sobre aquello que supone nuestros actos. La responsabilidad debería ser ese instinto natural que acompañara a las dos clásicas pulsiones freudianas. Responder de nuestros actos no es un capricho, es una necesidad.

El contexto actual ubica de forma preferencial unos derechos que han sido conquistados con esfuerzo y dolor, frente a las responsabilidades y obligaciones que quedan relegadas al plano de lo oculto, de lo secundario. A nadie le gusta sacar a la luz las obligaciones porque ‘no mola’ pero la silla social en la que nos sentamos, necesita que todas las patas estén talladas por el mismo patrón, los Derechos y las Obligaciones deben ofrecer y pedir lo mismo.

Actualmente la sociedad exige responsabilidades a todos aquellos que debería de cumplir con su función, y así debe ser, pero ¿Y nosotros?, ¿Somos responsables con nuestras acciones?, ¿Asumimos el coste que tienen nuestras decisiones?, ¿Estamos convencidos que de todo aquello que queremos hacer va acompañado de una consecuencia y de que no podemos dejar la una sin la otra?, ¿Qué entendemos por responsabilidad?

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