Círculo de mediocridad

Parto de la idea de que todo el mundo quiere mejorar, pero ¿Dónde está el límite?, ¿Cual es el momento en el que entiendo que no puedo seguir hacia delante y la barrera personal  ha limitado mi voluntad?, ¿Dónde está la frontera entre ‘lo que puedo llegar a hacer’ y ‘hasta aquí he llegado’?, ¿Quién me puede orientar en los límites?, ¿Debo luchar por seguir mejorando?, ¿Me tengo que sentir culpable por formar parte del ‘montón’?.

 

La comodidad es un aroma que hipnotiza, convence y bloquea. La comodidad encuentra la grieta de nuestra fortaleza personal y consigue conquistar nuestros sueños, haciéndolos esclavos de la voluntad general. El ser humano tiene la desgracia de auto-convencerse de una cosa y de la contraria. Influyen la percepciones voluntarias, conveniencias sociales y sentimientos despistados. Somos tan capaces de convencernos que podemos emprender una gran aventura laboral, sentimental o personal, como justificar la necesidad de no llamar la atención, seguir el rastro de ‘la masa’ o comprender que los sueños son acicates irreales, castillos utópicos.

 

Ciertamente no todo el mundo tiene las mismas capacidades, ni encontrará los mismos límites, pero cuando la convicción más profunda te dice que puedes seguir hacia delante y tu miedosa razón te frena por fantasmas perezosos, el círculo de la mediocridad te absorbe y engulle hasta narcotizar tu iniciativa.

 

La ‘voluntad de poder’ nietzscheniana y el ‘Sapere Aude’ kantiano no invitan a crear algo que no existe, a romper la barrera de la incertidumbre con la fuerza de la convicción, a superar unos límites que no son nuestros, que vienen heredados por la cultura tradicional. Creer que se puede es poder en la creencia. Si nos quedamos a mitad de camino entre lo que podemos hacer y lo que hacemos, entre la voluntad entregada y la comodidad viciada, entre el sueño realizable y la frustración agónica, una espina se clavará en nuestra alma y sutilmente rozará nuestro deseo que cada vez que la memoria quiera alimentarse de utopía y unas voces interiores nos recordarán eternamente ‘Qué hubiera pasado si…’

 

No dejes que la mediocridad conquiste tu voluntad.

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