Dios

Sirva para dar un fogonazo de esperanza.                        

Muchas han sido las palabras que han tratado de decorar la experiencia de Dios. Muchos han sido los referentes que nos han ayudado a entender que la razón no es suficiente, pero aún así hay veces que cuesta sentir ‘su presencia’ cuando el Mal acampa entre nosotros.

El concepto de Dios no es lineal, ni encasillable. Dios es mucho más grande que la percepción limitada que podamos tener cada uno de nosotros. Los límites de la razón que nos mostró Kant, son frontera con algo trascendente que engloba mucho más que nuestra persona. Entendemos las pinceladas de Dios a través de nuestro jeroglífico personal, afortunadamente hay pautas y personas que nos pueden ayudar a descifrar. La presencia de Dios está en nosotros, pero casi nunca la escuchamos porque estamos demasiado pendientes de escucharnos a nosotros mismos. El globo interior está tan lleno que no deja espacio para Dios ni para nadie. Es nuestro propio Ego el que asfixia la presencia de lo ‘Superior’ y nos enfada cuando nos damos cuenta que tenemos limitaciones.

Buscamos la presencia de lo divino con las mismas coordenadas que buscamos ‘lo nuestro’, y por eso no solemos encontrar nada, pensamos que es un engaño. Buscamos la presencia de lo divino con la voluntad de control que nos marca la sociedad y los tiempos de Dios no son los nuestros. Dios es gratuito. Buscamos la presencia de lo divino tratando de poner encerronas para salir victoriosos con nuestro Yo y por ahí encontramos contradicciones o silencio.

Dios da libertad a la vida y es la misma libertad la que, a veces, nos confunde. La vida hace, se mueve, respira, tropieza, responde. Los reflejos de Dios se perciben en las experiencias especiales, en los silencios, en las miradas, en los abrazos, en las notas musicales, en las palabras inesperadas, en los besos sinceros, en la entrega gratuita, en la esperanza prolongada, en la lucha por la dignidad, en la escucha activa, en el compromiso fiel, en el acompañamiento de corazones, en el cuidado del otro. Los destellos de Dios son regalos que no se encuentran en la voluntad caprichosa de un ‘ahora’ puntual. La rectitud y elegancia en la escritura de  Dios la percibimos en los renglones torcidos de un vida que nos pide acción cada segundo.

Dios es amor y el amor espera, no pide nada a cambio, mira con una sonrisa agradecida, acaricia los momentos delicados de la vida, hace lo posible por su enamorado, no guarda rencor, el amor, como decía San Pablo en aquella famosa carta a los Corintios, no pasará jamás.

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2 Respuestas a “Dios

  1. Amigo Javier, ese video me ha hecho derramar una lágrima y tus palabras otra. Me ha parecido necesario decírtelo para reafirmarte en tu altruista labor de buscar y crear este tipo de contenidos. Ánimo.

  2. Muchas veces me hago esa pregunta acerca de Dios. Unos días me contesto que sí, otros me digo que no, y la mayoría de las veces es un gran interrogante. Pero hoy es un día de si. Gracias a ti. Y me siento muy reconfortada. Gracias.

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